
Cuatro días por carnaval… lo más parecido a pensar en un “Carnaval toda la vida”: este fue el primer año que el país volvió a tener feriados por esta fiesta. Si bien quienes superan los 40 todavía recuerdan las murgas en infinidad de calles y barrios, las personas más jóvenes salieron a festejar por primera vez con feriados y todo, entre tambores, saltos y lentejuelas. De este cambio, de cómo lo vive la murga desde adentro, de la división de roles, de derrotas y alegrías, hablamos con Los Guardianes de Mugica, una murga para la cual todo el año es Carnaval, porque se suma además el trabajo y el compromiso de todos los días.
En nuestro país los carnavales se celebran de forma muy distinta en las diferentes regiones: en el norte –Salta y Jujuy–, se desentierra y entierra al diablo, el litoral festeja con sus comparsas, y Buenos Aires y otras ciudades del país –como Córdoba– se pueblan de murgas que desde cada rincón sacuden brazos y piernas “al compás del tamboril”, muchas veces con la voz de protesta y transformación que las caracteriza, o combinando otras artes como el teatro.
Las primeras celebraciones en Buenos Aires datan del siglo XVII y eran protagonizadas por personas en estado de esclavitud. Hubo más de una prohibición en el camino, aunque ninguna logró un apagón definitivo; el tambor siguió sonando desde la clandestinidad. Con el paso del tiempo, muchas cosas se modificaron: la murga como la conocemos hoy no solo tiene otros trajes y otras costumbres, sino que además abrió espacios en un género tradicionalmente liderado por varones.
El fin de semana largo de carnaval fuimos a bailar y a disfrutar del festejo en el conurbano y en los barrios porteños, a ver la murga no sólo durante su pasada triunfal sino también detrás de bambalinas: cuáles son los roles, qué pasa con los medios, para qué hacer murga… con estas preguntas – y con otras que surgieron durante la charla con las y los protagonistas– vivimos varias noches calurosas copando las calles. Compartimos ahora las respuestas de Los Guardianes de Mugica.
Los Guardianes de Mugica se formó en octubre de 1999 en la Villa 31, cuando los restos del padre Mugica llegaron a la misma. El nombre surge a partir de un debate con los vecinos cuando alguien se preguntó si el Gobierno de la Ciudad iba a mandar seguridad para cuidar el mausoleo de Carlos Mugica, y apareció la respuesta “No, los guardianes de Mugica somos nosotros”. Esa charla tuvo mucho que ver con la historia de autogestión y autonomía que la murga tuvo como principal emblema.
¿Qué significa ser independientes y autogestivos? ¿Cuáles son los pro y los contra?
El pro es que es nuestra decisión, es la libertad, y es parte de nuestros objetivos y nuestra lucha como agrupación. No creemos en nada con compromiso social que no sea por esta vía. Particularmente por el lugar donde se desarrolla la murga, en donde los punteros y otro tipo de opresores están siempre queriendo apropiarse de la dignidad de su gente. Es nuestra principal meta trabajar así.
Los contras son muchos también: la falta de recursos, los intentos de boicot a la murga, la falta de oportunidades por “no transar”, no poder presentarnos en corsos de la capital ni contar con el apoyo de muchas murgas del circuito oficial de carnaval porteño, que aunque las invitemos nunca están en nuestras convocatorias (a diferencia de las murgas de provincia o de algunas otras de capital, pero de las independientes que siempre están).
¿Qué se buscaba cuando se creó Los Guardianes y qué encontraron en el camino que están recorriendo?
De todo. Desde la alegría, el fortalecimiento de un grupo, la posibilidad de expresarnos con las pibas y los pibes, festejar los carnavales, mantener la memoria, y principalmente poder salir a otros barrios a contar la historia de La 31, esa que no se ve, y que muchas veces distorsionan los medios corporativos donde suelen nombrar más a la Villa 31 en la sección policiales que en la de cultura. La amistad con otras murgas es algo importantísimo. También la idea de hacer algo, en relación a la respuesta anterior, de la manera que lo hacemos, y poder demostrar (y demostrarnos) que se pueden hacer cosas lindas, hacerlo bien y sin dejar de lado la dignidad; aunque falten recursos y haya frustraciones. Desde la murga creemos que la lucha tiene que ser con alegría, por eso decimos siempre que “una lucha sin alegría, es una lucha perdida”.
¿Cuáles son las actividades que hacen Los Guardianes cuando no están viviendo el carnaval, además de la Marcha de Murgas de mayo en recuerdo a Mugica?
Tuvimos muchas, cada año cambia. Hubo años en donde hicimos apoyo escolar y otras actividades vinculadas a la educación popular con chicas y chicos; y obviamente ensayamos todos los sábados. Hicimos distintos talleres, muchos relacionados a la murga y otros que no tanto. Desde salidas, hasta la participación en algún evento, ya sea del barrio, o de alguna agrupación afín o vinculada al Movimiento de Murgas Independientes, del que formamos parte. Por ejemplo, estamos viendo de organizar un segundo campamento de jóvenes con otras murgas; el año pasado se hizo uno en julio, Los Guardianes estuvimos, aunque sólo algunos, y si se hace, posiblemente estemos con casi toda la murga. También está la Marcha Carnavalera en La Plata, de la que participamos el año pasado y seguramente volvamos a estar este año, que se hace en diciembre.
¿Qué tuvo de diferente este carnaval de los anteriores, cuando no teníamos feriados ni reconocimiento desde el Estado Nacional? ¿Creen que esto cambia la relación de las murgas con vecinos e instituciones municipales o nacionales?
Después de años de marchas de Congreso a Plaza de Mayo, después de tanto desprecio hacia la murga, de tener que ir a actuar en espacios en donde hay otros grupos artísticos y lidiar con la ignorancia de quienes no conocen lo nuestro (por ejemplo, no nos conectan el sonido porque creen que la murga no dice nada, que es sólo desfile, o te dicen “¿Vos estas en la comparsa?”), la recuperación del feriado es una conquista. Se derogó el decreto de 1976 que nos había quitado los feriados: un decreto de la dictadura, pero que siguió vigente durante más de 25 años de democracia.
Falta mucho. Además hay una realidad, hasta hace 5 meses no había feriado, no había nada, y llegó muy sobre la fecha. Por suerte salimos, no bajamos los brazos, y en enero la murga empezó a crecer de nuevo y a recuperar integrantes. Y gracias también a murgas amigas que nos invitaron a distintos corsos, algunos organizados por municipios con el transporte incluido, pudimos presentarnos en Lanús -un municipio que hace 3 años le mandó la policía a una murga amiga para que no hagan corso y ahora organiza corsos (¡lo que es un año electoral y sumarse a la “moda”!)-. Después seguramente nos juntaremos las murgas (al menos las independientes) para hacer un análisis colectivo. Pero hubo de todo, y muchas cosas de las que obviamente todavía no nos enteramos.
Y para los Guardianes de Mugica específicamente ¿Hubo algún cambio significativo?
De parte de Los Guardianes terminó siendo un carnaval mejor de lo esperado, si bien el oportunismo electoral y político está. No puede ser que haya murgas en barrios populares totalmente marginadas por las instituciones, y que si logramos algo tan mínimo como presentarnos en algún que otro corso donde nos bancan el transporte haya sido por la gestión de murgas amigas. El circuito oficial de Capital es un asco, las murgas compiten, se excluye a las que el jurado no aprueba, y el trato es espantoso, nosotros lo abandonamos por decisión propia en el año 2005, después de haber intentado encajar en eso durante 4 años; al ver que dañaba nuestro trabajo social y se metía indirectamente con nuestra autonomía decidimos dejarlo aunque eso sea resignar plata.
Desde Nación y este “Carnaval Federal”, si bien estuvo bastante mejor, más plural y diverso, vemos cosas parecidas. Se habla de “la fiesta del pueblo” pero las villas y asentamientos están totalmente marginadas. Eso sí: cuando hay que chapear todos hablan del trabajo social de las murgas. Ojalá cambie: el carnaval no es solo un megacorso con Los Auténticos Decadentes, hay mucho más que no se ve, mucho por debajo, mucho que se ignora…
De todas formas, de a poco va mejorando el reconocimiento. Es un disparador, que viene desde arriba y nos genera contradicciones, pero sabemos que el verdadero cambio lo tenemos que hacer nosotros, buscar la manera de aprovechar esto, sin permitir que se apropien de lo nuestro, y seguir con nuestro laburo. No agradecer a ningún/a dirigente porque es el fruto de años de lucha.
¿Les gustó cómo cubrieron y mostraron este carnaval los medios de comunicación?
Tenemos buenas y malas. Por un lado se le dio más importancia y eso es bueno, y el carácter federal también es importante. El domingo 6 volvimos a la madrugada de nuestro festejo en La 31 (totalmente independiente) y nos pusimos a ver a las comparsas correntinas por la televisión pública. Nos pareció interesante, si bien se les re metió el mercado; el carnaval correntino es algo genuino, no es un invento del mercado, igual que Jujuy, entonces está bueno que les den importancia. Pero como dijimos antes, también hay mucha “aparateada”.
Resumiendo: la Televisión Pública lo cubre, pero obviamente con el estilo 6-7-8 (o sea, toda la diversidad si estás con nosotros, si no te condenamos al silencio o al escrache). Del otro lado, creo que casi nada, lo mismo que otros años, o menos. Pero en general lo bueno es que el carnaval está ocupando un lugar más importante, y eso va de la mano con la pregunta anterior.
A ustedes les hicieron varias notas ¿cómo fue la cobertura en esos casos particulares?
Nosotros tuvimos repercusiones desiguales. Por ejemplo el diario Miradas Al Sur, nos entrevistó, pero manipuló las respuestas (sin mentir), solo tomó las criticas al circuito oficial para criticar a Macri y nos tiró centros para criticar al PRO (que obviamente me sumé porque somos muy críticos de esa gente, desde hace años), pero omitieron otras cosas, solo querían pegarle a Macri y hacer propaganda desde una nota cultural. Encima ponen que nosotros no fuimos por no tener trajes y que no queremos subsidios, y no es así: nosotros somos independientes y autogestivos y nunca recibimos nada (a pesar de que Pagina/12 haya inventado que el 4 de noviembre de 2009 Alicia K nos dio bombos en un acto al cual ni siquiera fuimos, porque no vamos a esos actos que consideramos un insulto a la dignidad humana). No significa que por las buenas no presentemos un proyecto, por lo general somos reticentes a hacerlo, pero el año pasado presentamos uno por migajas a la Secretaría de Cultura, llenamos todos los formularios, pero obviamente nos sacamos la duda que teníamos, y comprobamos que si sos independiente no te dan nada, solo financian lo que pueden cooptar.
Perfil nos hizo una nota y con toda la desconfianza la dimos, pero salió buena (previas charlas con la editora antes de que nos saque la foto, de hecho nos mostraron un borrador, porque le explicamos que a raíz de muchas mentiras desconfiamos de la prensa). La nota es del domingo 6, y salió buena, por lo menos no miente, pero el día anterior ese mismo diario había sacado una “nota escrache” hablando del corso sólo por las críticas de un vecino, que se quejaba de los cortes de calle y de que los murgueros son borrachos y todo ese discurso fascista que solemos ver.
La Marcha de Murgas es el 8 mayo, siempre se hace el segundo domingo de mayo por su cercanía al 11 –aniversario del asesinato de Mujica-. Este año Los Guardianes de Mugica presentarán un reclamo para exigir un espacio físico para la murga, ya que hace años que necesitan un techo y les quitaron los lugares abiertos donde ensayaban.
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“Existía el feriado, los milicos aún no estaban, y esas murgas no sabían que se nos venía la biaba” (fragmento cantado en las calles por Los Amantes de La Boca, la murga que desde 1983 enarboló junto a otras la bandera por la vuelta de los feriados)