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| Los costos de la masculinidad hegemónica |
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Masculinidades: varones más humanos
Por A.W. | 27.8.2007
En América Latina aún existe el hombre de las cavernas: varones invulnerables, agresivos, competitivos e incapaces de mostrar gestos de ternura. Pero no son los únicos, un proyecto regional del PNUD pone en evidencia los costos de ese tipo de masculinidades y muestra a las organizaciones de varones que trabajan detrás de las huellas de hombres capaces de mostrarse más humanos. Los casos de Chile, Colombia, Costa Rica y México.
En América Latina y el Caribe continúa vigente el modelo de hombre proveedor, preñador y protector. Sin embargo agrupaciones de varones y organizaciones que trabajan desde la perspectiva de género, muestran que cada vez hay más individuos que reflexionan sobre los costos, las desventajas y reconocen la existencia de múltiples masculinidades y paternidades en la región. El proyecto América Latina Genera que respalda Naciones Unidas es uno de ellos y reveló que promover identidades masculinas diferentes a la dominante es un paso adelante en la búsqueda de relaciones más equitativas entre los géneros.
Agrupaciones de varones e individuos de países como Chile, Colombia, Costa Rica, México y Nicaragua no sólo reflexionan sobre los costos que implican masculinidades consecuentes con el modelo de hombre dominante, sino que también trabajan para promover identidades menos deshumanizantes.
El portal América Latina Genera es un proyecto regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y señala que las masculinidades diversas y distanciadas de la hegemónica favorecen la construcción de relaciones más equitativas entre varones y mujeres.
La síntesis de un debate sobre estos temas se puede leer en el Foro Masculinidades y Paternidad Responsable de Genera http://www.americalatinagenera.org/
De acuerdo a ese resumen, en América Latina y el Caribe sigue muy extendido el modelo del hombre clásico. Se trata de varones que no son afectivos y reprimen emociones como la tristeza y la ternura. Se observan invulnerables y niegan el dolor. Se muestran agresivos y competitivos. Adoptan papeles de héroes. Se sienten proveedores, guardianes y jefes de sus familias. Se piensan autónomos y destinados a la esfera pública. Creen que las mujeres pertenecen naturalmente al hogar y que ese espacio es su dominio exclusivo.
Sin embargo, se afirma que crece el interés de muchos varones –y también de mujeres– en tomar distancia, por ejemplo, de la demostración de una inexpresividad emocional y del no reconocimiento del dolor. Parecería que se empieza a comprender que hay muchos aspectos de la masculinidad hegemónica que implican innumerables costos.
“En cualquier país del mundo, los análisis por género de la morbilidad y la mortalidad demuestran que, al contrario del cuento que dice que somos el sexo fuerte, somos en realidad el sexo débil: nos morimos y nos matamos más y nos enfermamos más en razón de la masculinidad. Creo que tenemos que pensar qué hacemos los hombres y cómo desarrollamos modelos de pedagogía social para transformar una masculinidad que, en su versión hegemónica y violenta, es deshumanizante”, explicó el colombiano Carlos Iván García Suárez, especialista en Comunicación y Educación.
Al mismo tiempo, existe un reconocimiento de que en la región conviven diversas masculinidades y que éstas se encuentran determinadas por factores culturales, sociales, étnicos, raciales, económicos, religiosos, por orientación sexual, relaciones de poder e incluso motivos geográficos.
En cuanto a la ruptura del modelo de hombre patriarcal, se acepta que comienza cuando las mujeres reflexionaron sobre el rol que ocuparon en la sociedad occidental y lucharon para modificarlo: dejaron de ser víctimas para ubicarse en el lugar de dueñas de sí mismas, obligando a muchos varones a revisar sus identidades.
Aunque, el desempleo, la creciente pobreza y la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo como consecuencia de las políticas económicas neoliberales también contribuyeron a fracturarlo, según la investigadora mexicana Ana Amuchástegui.
Los estudios sobre masculinidades, más conocidos como Men’s estudies, que afirmaron que existen múltiples masculinidades, nacieron durante ese proceso. Actualmente en Latinoamericana y el Caribe ya hay organizaciones que trabajan con esta línea, ellas s |