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Enredadas
Por Marcela Espíndola | 4.5.2006
Miles de mujeres latinoamericanas intentan incorporar la problemática de la mujer rural en la agenda pública, analizando las realidades regionales, los avances y los obstáculos en el proceso de desarrollo sustentable. Aquí la experiencia de Red Trama, un grupo de personas y organizaciones argentinas que se reunió el último fin de semana en Tupungato, Mendoza.
Más de 60 técnicas argentinas se reunieron el 27, 28 y 29 de abril, en Tupungato, Mendoza, para analizar los actuales programas de Desarrollo Rural. Todas ellas son integrantes de la Red TRAMA, un espacio de discusión que cree en otra forma de construcción de poder y que se propone incidir en el diseño de las políticas de desarrollo rural con una perspectiva de género.
TRAMA es un espacio que nació a principios de 1996, con el objetivo de coordinar acciones entre las distintas experiencias de trabajo con mujeres rurales y aborígenes, desde la problemática de género, y generar, además, materiales de actualización, capacitación, formulación, evaluación, seguimiento y monitoreo de programas tendientes al diseño de políticas públicas con enfoque de género.
Actualmente, la organización está conformada por más de 60 técnicas y 26 instituciones argentinas que trabajan con mujeres campesinas y aborígenes, tanto gubernamentales como ONG, por ejemplo: el Programa Social Agropecuario (PSA); la Fundación HUECHE; la Secretaría de Desarrollo Social de Zapala (Neuquén); la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Esquel); la Fundación Niwok; APENOC; INTA; la Red Puna; PRODEMUR (Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Tucumán); EL CEIBAL; CLADEM; PROHUERTA, entre otras.
TRAMA reúne solamente a mujeres, con edades que van desde los 25 hasta los 65 años. ¿Por qué solo mujeres? "Es una discusión muy larga", dice la investigadora Cecilia Canevari, "pero creo que siempre es bueno dar algunos debates, como por ejemplo, los relacionados con la salud sexual y reproductiva, que no se pueden profundizar o, no es tan fácil, si hay varones en el grupo. La presencia del varón siempre nos intimida al querer abordar estos temas. Y creo que a los varones les pasa lo mismo."
A la hora de definir a la Red las "trameñas" dicen profesionalidad, amistad, solidaridad, fraternidad, encuentro, respeto por las diferencias. Paola Studer, de Mendoza, una de las más nuevas, considera que "los varones tendrían que ver nuestros encuentros para aprender a construir desde las diferencias y desde el respeto, disfrutando que hay diversidad".
"Este es un espacio con una gran potencialidad, y necesario en los momentos actuales, donde necesitamos inventar nuevas formas organizativas no autoritarias, horizontales, que contengan la diversidad, sin anularla en homogeneidades forzadas. Pero que a su vez permita juntarnos, unirnos en luchas compartidas que tienen que ver con un sector muy postergado como son las mujeres rurales y aborígenes, que tienen una realidad muy distinta de las mujeres 'urbanas' -dice Luisa Vivanco, de Tucumán- TRAMA me contiene como lugar que genera aprendizajes, que provoca nuevos cuestionamientos y modifica actitudes."
Según la coordinadora general de la red, Mira Díaz, "esta es la primera experiencia en el país donde el Estado tiene una propuesta de trabajo social y productivo integrado con una perspectiva de género". La coordinación de TRAMA depende del Proyecto Mujer Campesina de la Dirección de Desarrollo Agropecuario de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, pero la Red se mueve hacia una autonomía política.
Para algunas, depender del Estado limita el movimiento natural del espacio, para otras lo amenaza. En este sentido, Elizabeth Ceneri, de Jujuy, opina que "es muy importante tener más fuentes de financiamiento, que no sólo sea el Estado, porque una sola fuente de recursos limita mucho nuestras acciones. Hacemos muchos esfuerzos para lograrlo pero es muy difícil".
TRAMA tiene casi 10 años de vida y el secreto está en su dinámica. "La red tiene un grado de cohesión y otro grado de apertura, es un espacio de vínculos, de relaciones e intercambio, donde se realizan acuerdos de trabajo y cada una de nosotras piensa lo que quiere. Pero no es un partido, no es una ONG y no es el Estado. Muta constantemente. Llegan nuevas personas, camb |