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| Las mujeres del Foro Social de Mujeres argentinas |
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Diálogos sobre el amor como cuestión política
Por Natalia L. Calisti | 19.9.2006
Mujeres. Psicoanalistas, sociólogas, dirigentes partidarias y candidatas a las próximas elecciones presidenciales. Militantes de todo el arco político, de izquierda a derecha, se reunieron la semana pasada en el Colegio Nacional Buenos Aires para debatir ideas y pensar en voz alta sobre el país que es y el país que quieren construir para las próximas generaciones, para las generaciones de hombres y mujeres que las sucedan en la historia. El encuentro fue convocado por el Foro Social de Mujeres de la Argentina. De amor y política, de eso hablaron.
Amor. Poder. Política. Amar lo público. Poder amar. Amar la política. Diálogos sobre el amor como cuestión política. “Un título escandaloso ¿verdad?”. La que pregunta es la diputada nacional Elisa Carrió, anfitriona de las primeras jornadas de reflexión del Foro Social de Mujeres de la Argentina que eligieron el amor y la política como centros (banderas) de debate.
La pregunta es retórica. Carrió se ríe de la ocurrencia. Una risa desafiante que imagina, y a la vez responde, a otras risas socarronas. “El título escandaliza porque no hay algo más separado que el poder y el amor y porque están tan separados, la sociedad está como está”. Así lo dijo la dirigente del ARI y así concluyó la apertura de estas jornadas -que continuaron durante toda una tarde en debates por comisión- donde las 14 integrantes de la Mesa Ejecutiva del Foro Social, profesionales y militantes de todo el arco político, hablaron de amor, de política, de poder.
Algunas, muy pocas, leyeron discursos escritos; las otras, improvisaron (o no) y contaron historias muy personales de militancia, de tortura, de exilio y de dolor. La última dictadura militar, la resistencia de la guerrilla y los proyectos de un país más justo, elevados y arrasados en una sola década, atravesaron todas las ponencias.
Hubo quienes reivindicaron la lucha de los ’70, como Patricia Walsh. Otras hicieron (y pidieron) una autocrítica, como Patricia Burllich. De izquierda a derecha, ninguna eludió el compromiso de hablar en primera persona y de frente a uno de los períodos más sangrientos de la historia argentina -un genocidio que dejó como herencia 30 mil desaparecidos y más de 300 niños apropiados que aún hoy viven sin saber quienes son y quienes fueron sus padres- destacaron la política como herramienta de cambio y la democracia como sistema para que la sociedad indague y resuelva el pasado y avance en la construcción de un futuro sin cuentas pendientes.
“Es evidente que tenemos que resolver una cuestión histórica, por nosotras y por nuestros hijos y nuestros nietos –continuó Carrió-. Nosotros no podemos hacer heredar a los otros nuestra propia historia y la historia no cerrada del trauma de nuestra generación, porque no tenemos derecho”.
“Nuestros aciertos y nuestras equivocaciones –continuó-- no pueden ser el equipaje traumático de sucesivas generaciones. Esto lo tenemos que resolver nosotras y los otros; nosotros, como legado no en la unidad, sino en el pluralismo. Esto es hacer; pensar es hacer; conversar es hacer; entender al otro es hacer; perdonar es hacer. Así se hacen los pueblos cuando piensan: cuando los que hacen no piensan, no hay diferencias entre algunos modernos y (Adolf) Eichmann de La Banalidad del Mal, de Hanna Arendt”.
El perdón también estuvo en el centro de los discursos, por referencia directa u omisión. Quienes hablaron de perdonar, también hablaron de no eludir la justicia y de distinguir entre perdón e impunidad porque distan de ser sinónimos, pero en la historia reciente funcionaron como tales. “La nueva civilización que viene tiene que perdonarse y perdonar –dijo Carrió--. No como impunidad; el perdón está más allá de la justicia y no elude la justicia. No hay reconciliación sin verdad y sin justicia. Las formas de resolver las cuestiones de la justicia son de la justicia y de la ley. La forma de resolver las cuestiones del alma, es el perdón”. Se habló de reconciliación y de concordia. Carrió incluyó la confesión. El efecto de la confesión es el efecto de una liberación, dijo, los psicólogos aprendieron de los curas.
El espacio de lo público
Casualidad o no, las primeras en abrir el debate fueron las representantes académicas de la Mesa Ejecutiva, integrada por dos psicólogas, una psicopedagoga, una filósofa, una historiadora y una licenciada en comunicación social.
“Nuestra subjetividad está |