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XXII Encuentro Nacional de Mujeres: “No le deseo a ninguna mujer dos minutos dentro de mi piel”
Por S.M | 17.10.2007
Martina fue explotada sexualmente en Italia, Alemania, Suiza, y otros países de Europa durante 14 años. “Cuando me explotaban yo tenía una nena de dos años y mi proxeneta estaba esperando que ella creciera para prostituirla, porque yo me pondría vieja. Pero tuve coraje y pude escaparme”. Este es uno de los testimonios escuchados en el marco del ENM, donde se analizaron temas como la trata de personas, la violencia de género, el aborto y la diversidad sexual.
“He sido explotada durante 14 años en Italia, Alemania, Suiza, y otros, países de Europa. Tengo marcas de torturas en todo mi cuerpo. Cuando me explotaban yo tenía una nena de dos años y mi proxeneta estaba esperando que ella creciera para prostituirla a ella también, porque yo me pondría vieja. Pero tuve coraje y pude escaparme con mis dos niños. Y durante mucho tiempo estuve escondida con miedo. No le deseo a ninguna mujer dos minutos dentro de mi piel.” Fue el testimonio de Martina, que dio en el marco de uno de los talleres donde se abordó la trata de mujeres con fines de explotación sexual en el XXII Encuentro Nacional de Mujeres.
El debate se generó entre quienes consideran a la prostitución como un trabajo y quienes sostienen que es un estado transitorio al que denominan situación de prostitución. También se analizó que el flagelo tiene dos puntos primordiales: la complicidad del poder político y la falta de visibilidad del cliente. Por otro lado, también se refirieron al proyecto de ley que tiene media sanción del Senado de la Nación y que cuenta con la oposición de las agrupaciones de mujeres: una de ellas es el consentimiento, al diferenciar a las víctimas menores de 18 años y quienes son mayores.
“Es imprescindible visibilizar a los clientes porque sin clientes no hay prostitución, sin prostitución no hay trata. Por eso no podemos separar prostitución de trata. Las víctimas son cada vez más chicas. Desde la organización hemos recuperado a chicas que fueron reclutadas mediante engaños cuando tenían 12, 13 o 14 años”, agregó Viviana Caminos, de la Red Nacional Alto al Tráfico, la Trata y a la Explotacion Sexual Comercial, de Niños Niñas y Adolescentes (RATT).
En los últimos tiempos, el flagelo cuenta con mayor visibilidad, sobre todo por la lucha de Susana Trimarco, madre de Marita Verón quien en 2002 fue secuestrada por una red de trata. A partir de allí, Susana comenzó la búsqueda de su hija a través de la que logró liberar a más de cien chicas secuestradas en wiskerías y otros centros donde las mantienen recluidas. Sin embargo, Marita, como otras mujeres desaparecidas, todavía no aparece y se teme que fue vendida a una red de Europa. En ese sentido, el 3 de abril de este año se inició la Campaña Ni una Mujer más víctima de las Redes de Prostitución, al cumplirse cinco años la desaparición de Marita.
Esa Campaña fue presentada en el marco del ENM y busca que ni una mujer más sea víctima de las redes de trata, se opone al proyecto de ley que se analiza en el Senado y persigue que se visibilice a los clientes.
Marta Fontenla de la organización Atem 25 de noviembre, quien también estuvo en el taller referido a este delito, sostuvo que “tenemos que reconceptualizar una serie de términos que se utilizan para abordar la trata de mujeres como el de comercio sexual porque el comercio para el sistema legal es lícito, es la compra y venta de un objeto. Si utilizamos ese término, entonces es considerar que los cuerpos de las mujeres son cosas que pueden ser compradas y vendidas. O que existe un contrato entre las partes. Nada de eso existe en la trata. Hay que llamarlo prostitución y no hay que cambiarlo por otro”.
Violencia de género
Las Mujeres de Tierra Colorada llegaron desde Misiones al ENM y fueron puntuales, a las 9,30 ya estaban en la Plaza Comechingones. Después de la apertura, Elsa y María, integrantes de ese espacio, se sacaron fotos en la Plaza para llevar de recuerdo a su provincia. Las dos ya tenían elegido el taller al que asistirían: Mujer y Violencia. Viven al sur de la capital misionera, y en su barrio brindan un taller de violencia “porque son muchas las que viven esa situación”.
Sentada sobre el verde y con el sol en la cara, Elsa se animó y contó su historia. “Mi marido me golpeba con frecuencia y a mis hijos también. Se enojaba conmigo por cualquier cosa. Y si yo llegaba tarde del trabajo, decía que yo e |