|
|
| Juliana Di Tullio (adclegislativo.org.ar) |
|
Retrocedan dinosaurios
Por Alejandra Waigandt | 19.3.2008
Los varones justicialistas que están armando las listas para el futuro Consejo Nacional del partido, con Néstor Kirchner a la cabeza, dijeron que no encontraban mujeres para integrar la conducción. ¿Pueden permitirse semejante afirmación, y más en un partido en el que la militancia femenina es parte de la liturgia y la leyenda? Dirigentas peronistas responden que las declaraciones fueron “ofensivas”, y ya hablan de una ley de reforma de los partidos políticos que garantice la representación femenina.
Hay mujeres con peso suficiente para ocupar cargos directivos en el Partido Justicialista (PJ), sin embargo los varones se resisten a una distribución equitativa del poder en la estructura partidaria. Es la conclusión de dirigentas justicialistas sobre la renovación del Congreso peronista realizada el viernes 7 en la capital porteña, donde sólo una mujer, la cordobesa Patricia Fadel, integra la mesa directiva sobre un total de 13 puestos.
Las dirigentas consideraron “ofensivas” las declaraciones sobre que en el universo kirchnerista “no hay otra figura femenina y peronista que brille con luz tan intensa” como la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y ya.
El grupo de dirigentas consultadas se indignó con el contenido de un artículo publicado por el matutino Clarín el lunes 10 de marzo, donde se afirmaba que el kirchnerismo busca mujeres para integrar la conducción del PJ, pero no las encuentra. La diputada nacional Juliana Di Tullio (Frente para la Victoria) respondió que “no faltan mujeres, hay muchas en la militancia activa y con peso. Es verdad que nos cuesta más, incluso tenemos que leer noticias como éstas, que nos ofenden”.
Las declaraciones reproducidas por la prensa fueron realizadas por dirigentes peronistas en el marco de la reorganización del justicialismo, donde el ex presidente Néstor Kirchner diseña una nómina con vistas a las elecciones internas del 18 de mayo, más precisamente negocia con las diferentes líneas internas los nombres de las personas que acompañarán su arribo a la presidencia del partido. Di Tullio defendió que conoce a Kirchner y por eso cree que son falsas las versiones periodísticas sobre que es difícil encontrar mujeres para puestos directivos en el PJ.
Por su parte Virginia Franganillo, ex titular de la Dirección General de la Mujer de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, aseguró que ese tipo de declaraciones “ridículas” fueron realizadas por “las mismas personas que hace 15 años, cuando discutimos la Ley de Cupo Femenino, decían: ‘Pero Virginia, si no hay mujeres’, mientras que teníamos una representación de 3,5 por ciento tanto a nivel provincial como municipal”.
La Ley de Cupo Femenino (Ley 24.012) se aprobó en 1991, imponiéndose el mínimo de 30 por ciento de mujeres en lugares de representación política parlamentaria. Fue una medida afirmativa para delimitar el poder de los varones y posibilitó que el movimiento de mujeres y dirigentas políticas emprendieran una fuerte pelea para llegar a lugares de representación a través de los partidos. Estas estructuras cumplieron con la norma pero lo hicieron únicamente en relación a las listas legislativas, que es lo que contemplaba la ley. Hoy día la Cámara de Diputados del parlamento nacional cuenta con una presencia femenina de 40 por ciento. Pero esa legislación no logró igual resonancia en otros ámbitos. Por ejemplo el Ejecutivo nacional es presidio por una mujer, Cristina Fernández, sin embargo son muy pocas las funcionarias que allí se desempeñan. Del mismo modo, sólo una mujer, Patricia Fadel, llega a la mesa directiva del Congreso del PJ.
La legisladora Di Tullio confesó que es “doloroso” que “no se haya cumplido con el cupo correspondiente” en el partido. “Es una vergüenza que estemos planteando otra vez el tema cupo”, cuestionó. Franganillo reflexionó que efectivamente la Ley de Cupo Femenino “no ha tenido suficiente impacto a nivel de los gobiernos nacional, provinciales y municipales, debido a que la cultura en la política ha cambiado muy poco”.
La tradición peronista establece que los cargos directivos en el Congreso justicialista deben distribuirse entre tres sectores: el sindical, la rama femenina y la juventud. La intendenta oficialista de Lujan (Buenos Aires), Graciela Rosso, explicó que el PJ “aprobó la participación juvenil hace poco, mientras que las mujeres tenemos la representación asegurada desde hace tiempo, sin embargo no estamos en los cargos direct |