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Para no repetir historias (ENM-2005)
Por S S, desde Mar del Plata | 11.10.2005
El taller de abuso sexual y maltrato infantil denunció la mala intervención de la Justicia y planteó que es necesario comprometerse con la comunidad y trabajar en red para prevenir casos de maltrato.
"Vivía con mi suegra y el padre de mis hijos, que siempre estaban borrachos, traían alcohólicos a casa y me querían manosear y a mis hijos también. Tengo 4 chicos, ¿voy a esperar que le pase algo a mi nena?... que ya le pasó a los 5 años, y cuando denuncié no sacaron a mi suegra, dijeron que yo era celosa. Entonces, agarré y me fui, me metí en un terreno fiscal. Debajo de un puente estoy mejor con mis hijos. No tengo trabajo seguro, no tengo plan social. Yo siempre dije que iba a evitar que a mis hijos les pase lo mismo que a mí". Desde Morón vino María para compartir parte de su historia con otras mujeres que pudieran ayudarla o simplemente escucharla. "Ya te estás curando", le dijo Olga, santiagueña, sentada al lado, ambas parte de una ronda que intentaba integrar a las mujeres y chicas que eligieron participar del taller "Maltrato y abuso sexual infantil", que se dio en la Escuela Nº 58, de Mar del Plata, en el marco del XX Encuentro Nacional de Mujeres.
Mientras en el multitudinario taller "Mujer salud disciplinas y terapias alternativas" intentaban la sanación a través del reiki y técnicas orientales, aquí el efecto se buscaba con la puesta en circulación de la palabra, en algunos casos fluida y en otros cortadas por las lágrimas. Casi todas las mujeres presentes contaron haber sufrido alguna experiencia de abuso. También había psicólogas, como Yanina Villegas, que viajó desde San Juan "porque muchas hemos tenido chicas con problemas de aprendizaje y cuando indagamos un poco salta el problema del abuso sexual, entonces quisimos saber un poco más y qué estrategias usar para llevar."
María Matilde Acosta, de la Fundación Juanito, de Ciudad de Buenos Aires, participaba por primera vez del encuentro y se mostró preocupada porque la justicia no actúa con la celeridad y la firmeza suficientes para sacar al violador o abusador de la casa. "Lamentablemente en Argentina no hay leyes que se apliquen al incesto. Fui maestra de villas y me tocaba eso todo el tiempo. Los chicos pasaban 3 violaciones: por la familia; por la justicia, que hasta le hacía careos; y porque los mismos vecinos del barrio los discriminaban", contó Olga, abogada santiagueña.
Una de las propuestas fue la de implementar familias cuidadoras, que se hagan cargo de los niños hasta que su familia pueda acogerlos nuevamente o hasta que cumplan la mayoría de edad, "aunque la justicia tiene que controlar que no sea peor el remedio que la enfermedad" planteó una mendocina. Quien también señaló la paradoja de que "está el peso de la justicia sobre los cuidadores pero no sobre la familia que hizo el maltrato."
En busca de soluciones, se planteó la necesidad de modificar el ambiente "enfermo" donde se mueven los chicos abusados. "La sociedad ataca al débil, que son el niño y la mujer. Yo sé que aplico la ley pero eso no es justicia, por eso vengo a estos encuentros", agregó Olga. Cristina, de Barranqueras, una localidad ubicada a 5 kilómetros de Resistencia, Chaco, es maestra de jóvenes y adultos y trabaja en la ong Biblioteca Popular, desde donde intenta generar un ambiente que prevenga costumbres y valores que puedan derivar en actitudes procaces. La ong plantea actividades culturales diversas, como títeres, teatros, murgas, para que los chicos y jóvenes usen su tiempo libre de manera creativa. "No hay que perder las esperanzas, hay que continuar, nuestros jóvenes no pueden perderse -dijo, emocionada-lo digo como mamá de un chico que cayó en la adicción." Cristina recibió un aplauso ruidoso y la mano de una compañera que estaba al lado. "Hay que tratar de hablarles a las mujeres para que no maltraten a sus hijos", planteó Miriam, de la agrupación Federación Tierra y Vivienda de Berazategui, madre de 10 chicos, a cargo de un merendero en el barrio Juan el Bueno. Por otro lado, coincidió en que el ambiente en el que se mueven los chicos tiene que ser lo más "sano" posible: "Nosotro |