|
|
| Ayaan Hirsi Ali (www.elmundo.es) |
|
Dos mujeres pelean, un gobierno cae
Por D.R. | 4.7.2006
La caída de la coalición del gobierno de centro derecha holandés la semana pasada, por el enfrentamiento entre dos mujeres del mismo partido, puso el foco sobre una figura pública femenina que, desde hace diez años, está causando polémica en el gobierno de los Países Bajos: la ex diputada de origen somalí Ayaan Hirsi Ali.
El primer ministro holandés anunció, el jueves 29, la caída del gobierno de centro derecha, cuando el partido D66, la más pequeña de las formaciones del gobierno, decidió retirar el apoyo a la coalición, luego de un intenso debate dedicado al caso de la ex diputada somalí.
Es que Hirsi Alí, que reside en Holanda desde 1992, mintió en su pedido de asilo político, lo que causó la alteración de la ministra de Inmigración, Rita Verdonk, quien le quitó su pasaporte, y por presión política, tuvo que darle nuevamente la ciudadanía.
El caso de Ayaan Hirsi Alí puso de relieve las contradicciones de una sociedad como la holandesa que combina los valores liberales y la política de “tolerancia” - legalizó la prostitución y la marihuana entre otras cuestiones- con la problemática de un millón de inmigrantes musulmanes que practican sus propias “costumbres” y que no siempre están dispuestos a la integración.
El perfil
Nacida en Mogadiscio, Somalía, en 1969, de familia islámica, Ayaan Hirsi Magan, su verdadero nombre, huyó de su país natal cuando se desató una guerra civil en la que su padre estaba involucrado. Se fueron primero para Arabia Saudí, después a Etiopia, hasta que llegó con su familia a Kenia. A pesar de que su padre se opuso a la ablación (mutilación genital femenina, una práctica “tradicional” de los países musulmanes), su abuela le practicó la extirpación del clítoris cuando ella tenía cinco años y su padre se encontraba en el extranjero.
En Kenia estudió en una escuela inglesa, donde se vio muy influenciada por una de sus maestras, que era fundamentalista islámica. Ayaan Hirsi contó en una entrevista: “Yo soy una prueba de que uno puede haber sido educado en el islam y ejercer la autocrítica. Por eso hago una distinción entre el islam como doctrina y los musulmanes que la siguen. La doctrina en sí contiene muchas equivocaciones, pero el ser humano es capaz de darse cuenta y de criticarla”.
Ante la presión por parte de su padre para que se case con un primo lejano que vivía en Canadá (al cual ella ni conocía), en 1992 pidió asilo político al gobierno holandés, se cambió la identidad y comenzó a tomar conciencia crítica al descubrir la opresión que ejercen las religiones musulmanas en la mujer. Una conciencia, que poco después, se transformó en activismo político.
La carrera política la convirtió en una de las diputadas más controversiales de Holanda por su posición en contra del islamismo, su religión de origen, y por la participación en el enfrentamiento con la ortodoxa ministra de Inmigración, Rita Verdonk, quien anunció que le retiraría la ciudadanía a la somalí por haber mentido cuando solicitó asilo en 1992. La conmoción política fue de tal naturaleza que, menos de 24 horas después, el Parlamento pedía a la ministra que reconsiderara su decisión. Verdonk, que tiene aspiraciones a la jefatura del Gobierno el año próximo, tuvo que anunciar que aceptaría un nuevo pedido de ciudadanía por parte de la diputada somalí.
Alí Hirsi publicó un libro el año pasado, Yo acuso, donde explica, entre otras cosas, que fueron los atentados del 11 de septiembre “los que me hicieron reflexionar sobre el islam, sobre la mentalidad tribal del desierto árabe, que es patriarcal y tiene una serie de características que impide cualquier progreso; y sobre la opresión de las mujeres musulmanas”. Así se convirtió en una atea que reside en Europa y que, desde el Parlamento, defiende los derechos de las mujeres en contra de la ablación –dentro y fuera del territorio holandés-.
“No dejo de insistir en los derechos individuales porque aquellas sociedades que han otorgado al individuo la máxima libertad son más prósperas, más libres. Toda esa gente de África y de Oriente Medio que arriesga la vida para venir aquí, ¿por qué vienen? Buscando la libertad. Todas las historias que me encontré trabajando durante cinco años com |