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| Milka Saxlund del partido feminista de Suecia |
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Apenas políticamente correctos
Por Sandra Chaher | 10.9.2006
El domingo 17 de septiembre se definirán las elecciones en Suecia, con la particularidad de que por primera vez se presentará un partido feminista. A no leer este dato como producto de una sociedad desarrollada: las y los integrantes de Iniciativa Feminista decidieron armar un partido y presentarse como consecuencia del estancamiento de la famosa política de equidad sueca en temas de género. Ser feminista ya no está de moda en la península nórdica, apenas es políticamente correcto.
Milka Saxlund tiene 52 años y es uruguaya. Por eso habla y escribe tan bien el castellano con el que responde vía mail esta entrevista. Además vivió en Argentina entre el ’85 y el ’89, acompañando a un marido argentino del que no guarda buenos recuerdos.
Después volvió a Suecia, donde había vivido desde los 18 años escapando de las dictaduras de América Latina. Allí trabajó como todos los inmigrantes, “pagando el derecho de piso que te hace ser desde lavaplatos, a cuidadora de ancianas y mucama de hotel”, dice. Crió a sus seis hijos; estudió para ser maestra e intérprete, y finalmente encauzó su vocación produciendo y conduciendo programas de radio y, ahora, como candidata del partido Iniciativa Feminista (IF) al Parlamento de Suecia y a la gobernación de Gotemburgo. “Hago esto para cambiar las estructuras de opresión patriarcal y establecer un nuevo orden que de a luz una sociedad de equidad perdurable e incluyente”, dicen convencidas sus palabras en castellano desde ese norte desarrollado e idealizado por quienes vivimos bajo el Ecuador.
Milka derriba mitos: “Desde mis trincheras de mujer, maestra, intérprete, inmigrante y madre divorciada, fui aprendiendo a conocer esta sociedad con sus virtudes y ensueños, pero también con sus trampas y callejones sin salida. Durante mucho tiempo me enfrenté en forma desorganizada a la injusticia y a la opresión, fundamentalmente a la discriminación y al racismo”, elige escribir cuando se le pide que haga una breve descripción de su vida para presentarla.
Ahora ya es abuela y lleva una vida bastante más plena que aquella de sus 20 años, cuando llegó por primera vez a Suecia. Tiene dos programas de radio junto a una amiga: De Mafaldas y Cenicientas, donde hablan de “las luchas y logros de las mujeres en el mundo”; y otro “de carácter cultural con biografías de escritores, cantantes, actores, análisis, presentación de películas, y mucha música acorde al tema del día”.
“No se trata de derechas e izquierdas”
Recuerda que en el 2004 viajó a Uruguay para participar de las elecciones que llevaron al gobierno al Frente Amplio, y confiesa su dolor: “Lloro al recordar esos días de alegría popular, de ese pueblo tan sufrido, de esas madres, de esos niños de la calle, de toda esa juventud llena de ilusión. Y tampoco puedo olvidar que en esa tierra mía mueren las mujeres al hacerse un aborto clandestino y que el mismo presidente al que di mi voto les niega el derecho a decidir sobre su cuerpo. Por eso después, acá, me uní a la Iniciativa Feminista, porque por primera vez entendí que no se trata de izquierdas y derechas, que se trata simplemente de derechos humanos, de los derechos de la mujer a vivir con dignidad y de asumir el poder que le corresponde en todas las situaciones de la vida”.
- ¿Cómo llegó el movimiento feminista sueco a plantearse la necesidad de tener un partido propio? ¿Por qué ya no es útil la metodología utilizada hasta ahora: que las plataformas de todos los partidos políticos integraran las propuestas y necesidades de las mujeres?
- Hemos podido constatar en la práctica política que los temas que se relacionan directamente con los derechos de la mujer y la equidad van quedando de lado tanto en el gobierno como en los partidos. A esos temas no se les da prioridad. El gobierno otorga dinero para proyectos y para que las mujeres se organicen y atiendan "sus" problemas en forma gratuita y voluntaria. En los partidos se dejan estos temas a cargo de la "sección femenina", o sea que no se reconoce que afectan a toda la sociedad y que deben ser resueltos por ella. ¿Es que acaso el asesinato, las violaciones y la discriminación salarial no son temas a resolver desde los organismos de dirección de la sociedad y por medio de la legislación? Esta falta de operatividad de los grandes partidos, llámense feministas o no, hizo que un grupo de mujeres, entre ellas Gudrun Schyman, ex vocera del partido de l |