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Cuando la igualdad es verbo
Por Marcela Espíndola | 15.7.2008
La discusión sobre la homosexualidad y el papel de la mujer son los temas que amenazan con provocar un cisma en la Iglesia Anglicana. La designación de Gene Robinson como primer obispo anglicano abiertamente homosexual (EU, 2004) y la autorización a consagrar a mujeres como obispas (Inglaterra, 2008) ha acrecentado las brechas entre conservadores y liberales, dentro y fuera de esta confesión religiosa. El Vaticano toma distancia, la sociedad sigue atenta este proceso.
El Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra autorizó el pasado 7 de julio la ordenación de mujeres obispas, aunque las parroquias conservadoras podrán no reconocerles autoridad.
El asunto, que ha generado una gran división entre liberales y conservadores, es motivo de debate dentro y fuera de esta confesión religiosa.
En 1994, la iglesia anglicana de Inglaterra se había comprometido a ordenar mujeres en el sacerdocio y, hace dos años, extendió el compromiso para ordenar mujeres obispas, como ya lo hacen los anglicanos de Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda. Sin embargo, quedaba pendiente decidir cómo tratar de que los conservadores acepten la autoridad de una mujer.
Estos sectores, conformados por más de 1000 clérigos en su mayoría jubilados, amenazaron con retirarse si no se garantizaba a los tradicionalistas el derecho a no reconocer a las mujeres obispos. Incluso, llegaron a pedir ''superporderes'' para aquellos obispos varones, en el caso que deban atender las demandas de las diócesis que se manifiesten opositoras a las órdenes de una mujer.
Ante esto y para evitar un posible cisma, el Sínodo General aprobó la elaboración de un código de conducta que permita a las parroquias más conservadoras no reconocer la autoridad de las mujeres ordenadas obispas.
''Hay mujeres muy capaces y muy experimentadas con un gran talento para la Iglesia que pueden utilizarse en nuestro ministerio de líderes en la Casa de los Obispos. Y estamos dejando pasar ese talento y esa experiencia", argumentó Christina Rees, integrante del Sínodo y presidenta del grupo ''Mujeres en la Iglesia''.
Rees opina que quienes se oponen a la ordenación de mujeres no creen que Dios sea una representación del hombre y de la mujer, sino que piensan que Dios es un hombre y que sólo se relaciona verdaderamente con el hombre. Y eso es una herejía porque están haciendo idolatría al convertir a Dios en un hombre.
Uno de cada seis párrocos en Inglaterra es mujer, por lo que los más liberales consideran justo que ellas alcancen puestos de poder. Pero los conservadores argumentan que no hay precedente de mujeres obispas, ya que los apóstoles de Jesús eran hombres.
La moción votada por la mayoría del Sínodo (28 obispos a favor, 12 en contra; 124 clérigos a favor, 44 en contra; y laicos, 111 a 68) no incluye ninguna garantía para asegurar por ley el cumplimiento de ese compromiso.
El texto para implementar esta reforma será presentado al Sínodo en febrero del 2009 y sometido luego a la aprobación diocesal, antes de volver al Sínodo en 2011 o 2012. Por lo tanto, es poco probable que una mujer asuma funciones en un obispado antes de 2014.
Liberales vs conservadores
La votación fue mal recibida por los sectores más conservadores de la Iglesia, que consideraron que ''la Iglesia de Inglaterra ya nunca volverá a ser la misma'', según declaró a la BBC el canónigo David Houlding, vicario en una parroquia del Norte de Londres. ¿Están preparándose para dejar la Iglesia de Inglaterra?, le preguntaron. ''No lo sabemos. Luchamos para encontrar una salida''.
La actual crisis ha acercado a grupos conservadores que tradicionalmente compiten entre sí: tradicionalistas, evangelistas conservadores y anglocatólicos, unidos estos días en la misoginia y homofobia. Las tres facciones más conservadoras tienen varios años por delante para presionar y conseguir que el código de conducta que regulará su relación con las mujeres obispas y/o frenar el acceso de la mujer al obispado.
Por otro lado, los más liberales rechazan la amenaza de cisma con el argumento de que quienes se oponen a sus ideas son una minoría (estiman un 10 por ciento) y un cisma sólo se da cuando una Iglesia se rompe en dos partes parecidas potencialmente.
Boicot a la homosexualidad
El anglicanismo tiene otro polémico frente abierto que también genera rispideces, la homosexualidad. Desde que la Iglesia Episcopaliana de Estados Unidos ordenó en el 2004 a Gene Robinson, el primer obispo abiertamente homosexual, los sectores conservadores extremaron su reacción.
El último signo fue el domingo pasado en Londres, cuando Robinson se vio obligado a detener un sermón al ser interrumpido por uno de los fieles, según informó la BBC.
A los pocos minutos de empezar a hablar, Robinson fue bruscamente frenado por un miembro de la congregación que le gritó ''¡Hereje! ¡arrepiéntete, arrepiéntete!''. Robinson había dedicado su discurso a lamentar la división latente en la Iglesia Anglicana tras la aprobación de la ordenación de obispas. El fiel acusó directamente a Robinson de la amenaza de cisma que se cierne sobre los anglicanos, seguido de un vago aplauso de aprobación por parte de algunas personas presentes en el acto religioso.
Al retomar, Robinson pidió al resto de fieles que rezaran por ''ese hombre'' e intentó resumir su posición sobre la polémica con estas palabras: ''La discusión que estamos teniendo en nuestra iglesia sobre la homosexualidad no es importante por lo que dice sobre la homosexualidad sino por lo que dice sobre Dios''. ''Cuando alguien se levanta y asegura que la homosexualidad es una abominación: ¿significa que queremos que Dios piense eso mismo? Creo que Dios quiere que seamos audaces; creo que Dios quiere que tomemos riesgos; no creo que Dios quiera que seamos temerosos''.
Robinson no fue invitado a participar de la conferencia de Lambeth, Canterbury (al sur de Inglaterra) que se realizará del 16 de julio al 3 de agosto (cita que tiene lugar cada 10 años con la asistencia de todos los obispos anglicanos). Según reportes periodísticos, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, decidió mantener al margen al obispo, en un esfuerzo por preservar la unidad de su iglesia, dividida por los partidarios y los detractores de la ordenación de mujeres y homosexuales. |