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Seminario Internacional sobre Aborto: La experiencia holandesa
Por T.V. | 8.8.2006
Hillie Molenaar, feminista, documentalista y ex legisladora holandesa fue la encargada de relatar la experiencia de su país en el acceso al aborto seguro y la posterior sanción de una ley, en 1984, que no hizo más que reglamentar una práctica que la sociedad ya había debatido y concretado más de diez años antes.
Otra de las instancias del Seminario Internacional Aborto, Derechos, Subjetividad y Poder que despertó interés en el público fue la conferencia brindada por la documentalista feminista y ex legisladora holandesa Hillie Molenaar.
Con una traductora de por medio, la activista contó el proceso por el cual Holanda llegó a despenalizar el aborto en 1984, desde la lucha brindada por mujeres y militantes de los derechos humanos.
“Antes, en Holanda, como en el resto del mundo, abortaba seguro quien tenía dinero. Pero a comienzos de los setenta esta desigualdad terminó. Ahora todas las mujeres pueden acceder a un aborto bajo su decisión y con responsabilidad médica –comenzó contando-. En 1966 un abogado muy destacado escribió un artículo en una publicación jurídica acerca de cómo interpretar el código penal. Lo que afirmó es que un médico que, después de considerar con todo cuidado y plena conciencia, llega a la conclusión que sólo un aborto puede ayudar a su paciente, debe ser capaz de llevar adelante el aborto sin que la ley lo castigue. Según este abogado, el peligro físico o mental para la salud de la mujer debe ser la base en la que se justifique el aborto”.
Es así es que “en 1971 la organización médica más importante estableció normas para los médicos que quisieran llevar adelante abortos”. “Lo que la regla decía es que el profesional que se negara a ayudar a una mujer que estaba sufriendo, debía ser castigado por ello. Eso era una posición extrema, pero era sólo para discutir. Con todo esto se organizó un debate nacional con los médicos y ese año se abrieron las primeras clínicas para abortos. Clínicas especiales para abortos”, recuerda.
Ese logro no hubiera sido posible sin el movimiento de mujeres Dolle Mina, que Molenaar encabezaba, que se atrevió a buscar publicidad y a procurarse un apoyo amplio de la sociedad. El hecho que en 1984, luego de casi 20 años de lucha, haya salido la ley que permite el aborto, pasó a ser algo anecdótico porque la práctica ya estaba instalada.
Para despedirse, Molenaar le dio un consejo a todas las mujeres del país: “Hagan que la gente hable, que se libere de sus sentimientos de culpa. Todo el mundo sabe pero nadie habla. Hay que romper el terror que impone el silencio”. |