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“Es necesario hablar de mujeres y sexualidad”
| 18.6.2007
Miriam Cossio es una destacada activista del movimiento social de personas que viven con VIH y sida (PVVS) de Colombia. Además de su trabajo con la Red Nacional de Mujeres Positivas, representa a la Coalición de Personas que Viven con VIH y Sida del país. En esta entrevista plantea que la 'feminización del VIH-Sida es solo una cuestión discursiva para los gobiernos'.
- ¿Qué es la Red Nacional de Mujeres Positivas, Proyecto Girasol?
- Es una organización que trabaja por el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres que viven y conviven con VIH y sida (MVVS). Desarrollamos proyectos de prevención y asesoría frente al VIH-Sida con poblaciones vulnerables, en diversos sectores: instituciones educativas, empresas privadas y con poblaciones específicas: jóvenes, niños, mujeres y hombres. Aunque nuestra prioridad sean las mujeres, trabajamos desde una perspectiva de género, ya que también llevamos a cabo acciones con hombres de diferentes orientaciones sexuales.
Comenzamos de este modo en 1997 a raíz de un Encuentro Nacional de Mujeres, organizado por la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida y Onusida.Si bien hoy somos una institución jurídicamente establecida, no dejamos de ser una organización de base comunitaria. Aunque en Colombia existen registrados 52.180 de PVVS hasta diciembre de 2006, si tomamos el cálculo referente al subregistro, somos unas 200.000 personas viviendo con el virus.
Existen graves problemas de desinformación en la población general, así como muchos prejuicios, mitos y creencias alrededor de este tema. Podría decirse que la mayoría de la población ha escuchado hablar del sida, pero poco se conoce sobre la diferencia entre VIH y sida, las formas de prevenirlo y los mecanismos de infección. Es de resaltar que la mayoría de las personas no se siente vulnerable, gracias a que sigue habiendo una fuerte representación que asocia el Sida exclusivamente con algunos grupos sociales como las trabajadoras y trabajadores sexuales o las personas que tienen una orientación sexual diferente a la heterosexual. Esta baja percepción del riesgo es muy grave, no sólo porque expone a las personas que no se sienten parte de esos “grupos en riesgo”, sino también porque se prolonga la indiferencia hacia este fenómeno y no se reconoce como un problema importante para todos y todas.
Ahora en relación con la atención, a pesar de que nuestro país tiene buenas legislaciones y reglamentaciones que garantizarían el acceso universal, en la cotidianidad la cuestión es muy diferente. Las personas que viven con VIH y sida se enfrentan todos los días a continuas vulneraciones a sus derechos, ya que el sistema de salud vigente no permite una atención integral, humana y eficiente.
De todos modos hay avances normativos. El año pasado salieron unas guías de atención que se implementarán ahora obligatoriamente, pero del dicho al hecho hay mucho trecho. La situación en algunas regiones es muy grave. En ciertas zonas de la costa del Caribe, por ejemplo, hay personal de salud pero no hay medicamentos, ni métodos de diagnóstico, ni insumos. La reforma del Sistema de Salud generó procesos de descentralización que hacen muy difícil cualificar las atenciones en el área; los Secretarios de Salud (autoridad local en este tema) cambian las reglamentaciones de manera periódica y muchas de las buenas experiencias dependen de la buena voluntad de esos funcionarios o de los gerentes de las instituciones prestadoras de servicios de salud.
- El propio acceso al tratamiento aún no se ha tornado un proceso eficaz ¿se sigue accediendo de manera práctica al tratamiento a través de recursos de presión como la tutela judicial?
- A pesar de que existen las normas de acceso, casi siempre es necesario interponer algún recurso legal comos las tutelas. Y ni eso es efectivo, porque generalmente hay procesos de desacato: las Empresas Promotoras de Salud (EPS) se han vuelto expertas en crear herramientas para eludir sus obligaciones, y algunos procesos tienen que ir incluso a la Corte Constitucional. Como decía antes, existe un modelo teórico ideal que no funciona en la práctica y que encuentra un número significativo de trabas administrativas muy hostiles para las PVVS.
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