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''A las personas con vih se las sigue viendo como culpables''
Por Silvina Molina | 20.8.2008
Así lo explicó el médico infectólogo Sergio Maulen, quien coordina para el Fondo de Población de Naciones Unidas en Argentina (UNFPA), talleres de capacitación y concientización sobre atención ginecológica, anticoncepción y reproducción en mujeres con vih. En conjunto con el ministerio de Salud de la Nación, el trabajo busca elaborar un diagnóstico nacional de este grupo para el diseño de políticas públicas. Según datos oficiales, la proporción es de 1,7 varones por cada mujer con vih.
''Hay una disociación entre la práctica y el conocimiento - explica el infectólogo Sergio Maulen-. Desde la teoría todos sabemos que las personas con vih pueden tener hijos, que es seguro, que la posibilidad de que el o la bebé se infecte es bajísima, pero en la práctica actuamos como hace 15 años con la idea de que las personas con vih no deben tener hijos''.
Maulen desde el Fondo de Población de Naciones Unidas en Argentina (UNFPA) y Silvana Weller, titular del Área de Prevención de la Dirección de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual del Ministerio de Salud nacional, coordinan desde julio pasado una serie de talleres regionales para concientizar sobre atención ginecológica, anticoncepción y reproducción en mujeres con vih.
A la pregunta de por qué la salud sexual y reproductiva y la planificación familiar de mujeres positivas no son abordadas institucionalmente, Maulen responde contundente: ''¡Prejuicios! Por un lado la gente que no trabaja en sida, para la cual el sida sigue siendo un cuco. Para los ginecólogos y los servicios de planificación familiar que no han incorporado el tema, el desconocimiento genera rechazo. Además se suman los prejuicios tradicionales: a la gente con vih se la sigue viendo como culpable de algo y se sigue viendo su derecho a tener hijos y una familia como una impertinencia''. ''Es muy difícil vencer las resistencias en algunos profesionales de salud. Por ejemplo, tratan sin problemas la transmisión vertical porque los chicos son inocentes. Una vez que nació el chico, la mujer queda a un costado, es como un envase'', ironiza el médico.
Silvana Weller coincide en la resistencia a unir salud sexual y reproductiva y vih y cree que la falta de proyectos institucionales que unan las dos realidades está vinculada ''a la existencia histórica de programas verticales que se expresa luego en atención fragmentada de la salud. Esto ocurre también a nivel de las agencias internacionales, cada una tiene su propia agenda; también a estereotipos que hacen que a la mujer que demanda anticoncepción se la vea como ''población sana'' y a la población que tiene vih se la vea como población ''enferma'', no pasible de verse beneficiada por acciones de salud reproductiva y por último, a los modelos normativos de atención de la salud para los que es difícil imaginar que si bien una mujer con vih ''debería usar preservativo siempre'' puede no hacerlo, porque no quiere, no puede…''
''Cuando analizamos la salud sexual y reproductiva de las mujeres positivas hay una carga social, no sólo en el equipo de salud. Vivimos en esta sociedad con prejuicios, y el sistema de salud no funciona como un todo, y muchas veces los programas no funcionan coordinados y juntarlos ya fue muy positivo'', dice Maulen y rescata la cantidad de personas que, muchas veces en forma aislada, están trabajando en el tema.
Los talleres que realizan en conjunto desde estos organismos reúnen a integrantes de los programas de sida provinciales, de salud sexual y reproductiva, de maternidad e infancia, infectólogos, ginecólogos, mujeres viviendo con vih de distintas organizaciones y demás otros actor@s sociales. Allí se analizan los diferentes escenarios posibles y se discute un documento preliminar que servirá de guía de trabajo y cuya versión definitiva estará a fin de año. El objetivo es realizar un diagnóstico sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres viviendo con vih en Argentina y validar con la comunidad científica una guía final, que será distribuida en todas las actividades orientadas a los equipos de salud.
Información para decidir
-¿Les cuesta más a las mujeres viviendo con vih hacer valer sus derechos?
- Maulen: Es más complicado para las mujeres que viven en el interior, porque visibilizarse las expone y expone a sus hijos a la discriminación.
- Weller: En base a la experiencia que realicé en Ciudad de Buenos Aires (N de R: en el 2004, integró la Secretaría de Salud), la voz de las mujeres se está escuchando. Creo que hay un camino ganado del lado de la participación de las personas con vih en la epidemia en general, lo que también se expresa en el tema de las mujeres.
- Cuando la mujer llega a la consulta ginecológica ¿Es conciente de ese espacio de intimidad que le permite reclamar el método que más se adecue a sus necesidades?
- Maulen: No. De hecho en este proyecto pensamos armar un tríptico para el equipo de salud y uno para las mujeres. Y por otro lado estamos armando un proyecto con la Red Bonaerense de Personas Viviendo con vih porque nos interesa su inserción en los hospitales del conurbano. Con ellos vamos a trabajar el ejercicio de este derecho. La gente va a los servicios pero no tienen incorporado el tema como derecho.
- Weller: Me parece, por los resultados de la investigación que coordiné en Ciudad de Buenos Aires, que las mujeres están poco informadas sobre esta posibilidad, con excepción de las mujeres de mayor poder adquisitivo, o que hayan estado expuestas a discursos más proactivos de organizaciones. Es justamente por esto que estamos haciendo este trabajo, para que la gente maneje más información.
-¿Las mujeres positivas pueden utilizar cualquier método anticonceptivo?
- Maulen: El único problema puede darse en la interacción de algunos anticonceptivos y los antirretrovirales. Pero esa situación también tiene solución: se pueden hacer dopajes, cambiar dosis. Es conocimiento técnico que tiene que tener el ginecólogo y la comunicación con el infectólogo. No hay algo absolutamente prohibido.
Conferencia Internacional del Sida
La semana pasada concluyó en México la XVII Conferencia Internacional del Sida. En ese contexto el director para Latinoamérica de ONUSIDA, César Núñez afirmó que ''estamos ante las puertas de la feminización'' de esta enfermedad. Para el organismo, ''la oportunidad para las mujeres, en la toma de decisiones, es todavía limitada''.
Se calcula que, en el mundo, existen 40 millones de personas seropositivas al VIH y cerca de la mitad son mujeres. Las más altas tasas de infección se registran en países donde la epidemia se ha generalizado y la transmisión ocurre primordialmente a través de relaciones sexuales, frecuentemente dentro del matrimonio.
En Argentina, la proporción es de 1,7 varones por cada mujer con vih, según los datos de este mes del Ministerio de Salud. Cuando en 1998 apareció el primer caso en una mujer en el país, la proporción era de 28 hombres a una.
En este sentido, Patricia Pérez, secretaria regional para Latinoamérica y el Caribe de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con vih/sida (ICW), aseguró que las mujeres que viven con el virus ''necesitan políticas de Estado, no políticas de gobierno, que estén en sintonía con sus necesidades para mejorar los servicios de salud sexual y reproductiva, y que éstos sean amigables''. |