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Del miedo al derecho
Por Guadalupe Cruz Jaimes y Carolina Velázquez | 30.5.2008
Si bien no existe un número exacto de las migrantes centroamericanas que han sido violadas sexualmente cuando pasan por territorio mexicano en su trayecto a los Estados Unidos, se estima que 8 de 10 han sufrido estos ataques. Las mujeres callan por vergüenza, porque no quieren “quedarse a documentar” el atropello a sus derechos en territorio mexicano y/o arriesgarse a ser detenidas por las autoridades de migración. Los datos surgen del Foro Migraciones, red de más de 40 organizaciones de la sociedad civil que trabajan en México en pro de los derechos humanos de la población migrante.
Organizaciones civiles Sin Fronteras, Centro de Derechos Humanos Agustín PRODH, Cencos y Foro Migraciones reunieron a la prensa para denunciar las violaciones a los derechos humanos de las y los migrantes centroamericanos en México a manos de las fuerzas militares.
En entrevista con Cimacnoticias Martha Villareal, vocera para la zona centro del Foro Migraciones, informó que sexualmente las mujeres son más atacadas porque culturalmente se les cosifica, ''situación que aumenta su vulnerabilidad'', y consideró que la violación a las migrantes centroamericanas es una cifra negra ''porque la mujer no denuncia, no tiene forma de hacerlo y si llega a tenerla ésta no prospera''.
Agregó que los principales agresores son los cuerpos policíacos, militares y miembros de la delincuencia organizada, y ''cuando va (la mujer) en grupos que caminan, tienden a quedarse y son víctima de bandas delincuenciales y de las autoridades''.
En conferencia de prensa, Villareal mencionó que organizaciones de la frontera norte han registrado a mujeres que luego de sufrir una violación sexual ''llegan solicitando apoyo moral''.
No están dispuestas a hacer la denuncia por la dificultad que representa, expuso, ''pues en los ministerios públicos cuando van como víctima y no pueden mostrar su legal instancia en el país las remiten al Instituto Nacional de Migración (INM) que detiene a la migrante, no le da seguimiento a su intento de denunciar que fue víctima de violación o de robo, y la va a deportar sin haber levantado la denuncia''.
Villareal denunció además que la violencia sexual en contra de las mujeres no sólo es por parte de los cuerpos policíacos, militares y delincuentes sino de sus familiares y acompañantes, ''las mujeres incluso manifiestan que sus familias las utilizan para ir pagando el acto de corrupción en el camino o evitar un delito, por ejemplo, algunas bandas les piden dinero, si no traen le dicen aquí está mi hija úsala y déjanos pasar''.
Migración centroamericana
En su recorrido desde Guatemala, Irineo Mujica, reportero de Latino Comunications Network de Minneapolis-Saint Paul, Minnesota, se enfrentó al igual que el resto de las y los migrantes al maltrato por parte de elementos de la Marina Armada de México, y también conoció casos de mujeres que en el trayecto sufrieron violencia sexual. ''Muchas de las mujeres que entran a México son violadas, cuando vienes en ese tren para sentirse más seguras se juntan con algún chavo'', denunció.
Agregó que en este operativo ''hablaban de dos mujeres que habían sido violadas, pero no denuncian por vergüenza o porque tendrían que quedarse a documentar, ni en los albergues lo cuentan, no quieren decir a nadie''.
Una manera en que las migrantes ''se protegen para no ser golpeadas, es decirles que están embarazadas o que son casadas. A ellas las agreden menos'', aseveró el activista.
De acuerdo con el Foro Migraciones, a las y los migrantes centroamericanos que ingresan por la frontera sur de nuestro país, por Chiapas principalmente para intentar llegar a Estados Unidos, se les violan sus derechos humanos en un porcentaje de 8 de cada 10 mujeres.
Las y los salvadoreños tienen una manera más protegida de viajar: lo hacen en grupo y están organizados, no es el caso de las mujeres hondureñas y guatemaltecas que tienen muy pocos recursos y viajan en condiciones deplorables.
Otro problema que aqueja a este sector de la población es la explotación laboral, es el caso del trabajo doméstico, ''tenemos muchas trabajadoras domésticas en el sureste mexicano, que trabajan con un sueldo mucho menor al que trabajaría un hombre, las jornadas son largas casi esclavizantes y algunas han reportado abuso sexual por parte de los patrones'', señalan.
Obligaciones del gobierno federal
Frente este panorama, Martha Villareal precisó a Cimacnoticias qu |