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De cárceles, vagones y chaquetas
Por S. S. | 6.7.2005
El Senado está evaluando la posibilidad de convertir al acoso sexual en delito con una pena máxima de cinco años de cárcel. Se cree que el castigo penal tendrá un efecto disuasorio en los acosadores que pululan en todo espacio donde haya relaciones jerárquicas. En Japón ya tienen vagones antiacoso y en India una chaqueta. Aquí, una mirada un tanto absurda sobre propuestas más o menos serias.
El acoso sexual es, se sabe, una expresión de poder. “Las mujeres están mucho más expuestas a ser víctimas del acoso sexual precisamente porque carecen de poder, se encuentran en posiciones más vulnerables e inseguras, les falta confianza en sí mismas, o han sido educadas por la sociedad para sufrir en silencio”, define el documento El acoso sexual. Un problema de relaciones de poder, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y la definición vale para el acoso sexual laboral pero también para otro tipos de acoso “casuales” que se dan en el espacio público y que difícilmente una persona del sexo femenino alguna vez no haya pasado. Convengamos que no hay tantos casos de mujeres que andan restregando sus pechos o parando su cola contra cualquier transeúnte y/o compañero casual de viaje, como hombres arrimándose a una pollera aunque el colectivo esté semi vacío, apoyándose en todo tipo de partes del sexo opuesto que el pasillo del tren permita y acercando su aliento a milímetros de cualquier nuca que parezca femenina. Quien viaje en horas pico del Gran Buenos Aires a Capital sabrá de qué estamos hablando. Y por qué no aquella prepúber que camina tranquila en una calle de los suburbios hasta que un señor en bicicleta pasa por su lado metiéndole una mano certera y veloz en el trasero seguida de algún comentario babeante.
Vagones rosa
Hace un tiempo se supo que en Tokio las empresas de ferrocarriles pusieron vagones exclusivos para mujeres debido a la gran cantidad de denuncias de apoyos, manoseos y toqueteos de todo tipo y nivel que se producían en las horas pico. Hasta la tecnología de moda, los celulares que sacan fotos, parecía conspirar contra las mujeres que osaban vestir polleras porque ellos ponían el aparatito ahí abajo y hacían clic, logrando un recuerdo pornosoft de viaje al trabajo. Ahora los vagones para mujeres están pintados de rosa, como no podía ser de otra manera, para que nadie se confunda. Lo que no quedó claro es si esto quiere decir que las mujeres que no quieran subirse al vagón rosa están aceptando tácitamente que les hagan de todo. ¡Cómo tomarse algunas medidas en serio!
Las autoridades de las empresas de trenes argentinas dijeron que acá no tenemos esos problemas. Aunque bien valdría recordarles que el colectivo, ese invento argentino creado llegando a la década del ’30, en sus comienzos era sólo para varones. No era bien visto que las mujeres anduvieran mostrándose en el transporte público. Ellas, por pudor y temor, no se animaban a viajar solas entre tantos hombres. “Como solución algunos choferes optaron por trabajar acompañados por sus hermanas o novias, cuya presencia generaba tranquilidad y garantía a las pasajeras”, recuerdan entendidos en el tema en www.loscolectivos.com.ar.
Moda antiacoso
Ahora no hay tiempo para andar acompañando a los varones para garantizar el control de su lascivia, por eso surgen medidas tan prácticas como la de los japoneses. Aunque no son los únicos ocurrentes. En India, dos estudiantes del National Institute of Fashion Technology, crearon la chaqueta antiacoso. El modelito especial para chicas tiene la capacidad de lanzar una descarga eléctrica de 70 a 100 voltios a quien ose apoyar la mano en algún lugar indebido sin autorización de la portadora. Las ventajas de la chaqueta es que pesa sólo medio kilo y no es peligrosa para la ninfa que decida lucirla. Sus creadores se inspiraron en las porras policiales para desarrollar su invento, que todavía es un prototipo que espera ser comercializado. Viendo sus rombos amarillos sobre fondo rojo, cómo no pensar que tal vez la descarga no sea tan eficaz como los inventores previeron pero seguramente el mal gusto de su diseño podrá espantar a más de uno. “Me gustaría conocer los materiales eléctricos y saber cómo se hace, espero que por favor me manden la inf |