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   Violencia  | Femicidio


Desaparecida
Por Marcela Espindola | 11.7.2005

El 25 de julio se cumple un año de la desaparición de María Fernanda Aguirre de la provincia de Entre Ríos. El periodista Daniel Enz reconstruye la vida del principal acusado y desestima la hipótesis que liga la desaparición de esta niña de 13 años a una red de explotación sexual.

  María Fernanda Aguirre tenía trece años cuando desapareció, el domingo 25 de julio de 2004. Vivía en San Benito, un pueblito de 6.500 habitantes cercano a Paraná, la capital de Entre Ríos. A casi un año de su desaparición, sólo se sabe que Miguel Angel Lencina, un reo que purgaba una pena de 20 años de prisión por dos asesinatos y ese día estaba libre por un permiso judicial, la secuestró, la ató a un árbol, la violó, y luego se la ofreció a su sobrino para que se inicie sexualmente. En mayo, se presentó en la ciudad de Paraná, Entre Ríos el libro Las Flores de Fernanda (Historia de un Secuestro), escrito por el prestigioso periodista entrerriano Daniel Enz. A partir de julio, la Red del Libro lo pondrá a la venta en distintos puntos del país.

  Después del hecho, "El Chacal" Lencina (como lo apodaban en la cárcel) y su mujer, Mirta Cháves, llamaron a la familia Aguirre para extorsionarla y pedirle 2.000 pesos de rescate por la liberación de Fernanda. Días después, "El Chacal" fue hallado ahorcado en la celda donde permanecía detenido, en la seccional quinta de Paraná, y con él se fueron todas las respuestas posibles sobe los últimos minutos de Fernanda. Ahora, la única detenida por el hecho es la viuda de Lencina. 

  La repercusión política y social que tuvo el hecho en todo el país generó decenas de hipótesis periodísticas y judiciales sobre el paradero de Fernanda, tanto que la investigación judicial llegó a provincias cercanas, como Tucumán, Santiago del Estero y el resto del NOA. Algunas teorías sostienen que Fernanda podría estar atrapada en una red de explotación sexual de niñas, y alimentan la esperanza de encontrarla viva. Su familia mantiene una línea de comunicación las 24 horas para quienes puedan aportar información sobre su paradero (0800 - 888 - 8428). Pero lo cierto es que Fernanda nunca apareció.

  Al igual que sus anteriores investigaciones periodísticas -Rebeldes y ejecutores (1995), Códigos de Fuego (2001) y El día del juicio (2003), en Las Flores de Fernanda-, Enz realiza una minuciosa investigación que reconstruye la vida de Miguel Angel Lencina y la de su familia, la realidad carcelaria de la provincia de Entre Ríos, y el desgraciado momento en que Fernanda Aguirre se cruza en el camino del "Chacal".

  - ¿Por qué elegiste investigar sobre un caso policial que todavía no se resolvió judicialmente?

  - Consideré que había una historia no contada y se había engañado mucho a la opinión pública con algunas informaciones. Traté de poner blanco sobre negro en muchas cosas; armar un rompecabezas de información muy difusa, con demasiadas pistas falsas y gruesos errores en las investigaciones que se hicieron. El secuestro de Fernanda Aguirre fue un hecho muy fuerte para toda la población entrerriana, porque a su alrededor aparecieron demasiadas cosas, fundamentalmente las miserias del poder. Hasta dónde el poder había manipulado una causa tan dolorosa y por qué. Traté de determinar una hipótesis: en qué medida Miguel Angel Lencina, con sus características, podía integrar una red de prostitución infantil. Además, me obsesionó saber cómo y por qué murió Lencina en la sede policial de la Comisaría Quinta. Cómo desapareció Fernanda y por qué tanto odio de parte de Lencina. Esas fueron algunas de las preguntas que me surgieron.

  - Miguel Angel Lencina, aparece en tu libro como un personaje contradictorio. Por un lado "El Chacal" que es capaz de asesinar y violar sin ningún motivo, y por otro lado, alguien que en el caso Fernanda no parece haber actuado solo. ¿Quién fue este personaje?

  - Yo en realidad creo que se movió solo; que en todo caso pidió ayuda después de haber tomado conciencia de lo que pudo haber hecho con la nena. Lencina era un enfermo; un psicópata; un preso que nunca tuvo la atención debida en las cárceles en que estuvo.

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