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| La madre de Delfa Molina en la marcha de Tandil |
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Femicidio: Crónica de una muerte anunciada
Por Gabriela Barcaglioni | 3.10.2007
Delfa Molina había denunciado a su marido varias veces antes de su muerte.'Él terminó produciéndole un cuadro de hematoma en el hígado después de tanta golpiza. Delfa murió asesinada el 5 de septiembre con un embarazo a término. Esta nota reconstruye su periplo y da cuenta de las violentas tramas a las que van quedando atadas una y otra vez las victimas del femicidio. Con Delfa otras 7 mujeres terminaron asesinadas este mes en el país, 47 en 2007.
Tomar el título de la novela que García Márquez publicó en 1981 para tratar de sintetizar la historia de Delfa Molina, asesinada por su concubino hace algunos días en la ciudad de Tandil, puede parecer una pereza. Sin embargo, al revisar una y otra vez los hechos que conducen a su muerte, su asociación con la trama que el premio Nobel desarrolló para contar el homicidio de Santiago Nasar es inevitable. La triste diferencia es que el femicidio de Delfa Molina no es ficción, es realidad.
En la novela, el cronista busca los datos, los testimonios, trata de reconstruir los hechos para poder entender el por qué. Se pregunta por lo inevitable del hecho, por los perfiles, por los roles de quienes por acción u omisión tuvieron algo que ver con su muerte, en ese aspecto esta columna tiene puntos en común.
No eran solo golpes
Delfa Molina de 33 años compartía desde hacía más de una década la casa de Darragueira 254 con Claudio Marcelo Saénz de 46 años y con sus ocho hijos. El 25 de agosto ingresó al hospital Ramón Santamarina de Tandil, con un cuadro de abdomen agudo y un embarazo de término.
Ese mismo día, nació por cesárea su novena hija; durante la práctica quirúrgica los médicos observaron lesiones internas, un hematoma en el hígado, producido aparentemente por golpes, según indicaron.
A esa altura, Saénz había sido detenido por una orden del juez José Alberto Moragas que lo imputó de golpear reiteradas veces a su mujer. Según la Justicia, con los golpes 'provocó lesiones gravísimas que motivaron su internación'. Moragas comenzó las investigaciones con pedidos de declaraciones a los hijos de Delfa Molina y Claudio Sáenz, que habrían confirmado la violencia de la que era víctima su madre y eso determinó la detención del victimario.
A continuación, Delfa permanece en coma farmacológico durante 10 días y muere el 5 de septiembre de este año. Aparentemente, por declaraciones que constan en medios periodísticos tandilenses, el ataque que ocasionó la muerte se habría originado cuando ella sorprendió a su pareja 'en la cama' con una de sus hijas. Saénz acusado de 'homicidio agravado por el vínculo' se negó a declarar. El defensor oficial en turno, Diego Araujo solicitó la excarcelación del imputado que actualmente está detenido en la Estación Comunal de Policía de Ayacucho.
La ruta crítica
Delfa había intentado salir de la situación de violencia y por eso su experiencia se ajusta perfectamente a lo que se define como la 'ruta crítica'. Un recorrido que las víctimas de violencia comienzan en el momento mismo en que deciden buscar ayuda, pero dadas las respuestas institucionales que reciben y las dificultades que encuentran para llevar adelante la decisión, el ciclo de la violencia vuelva a ponerse en marcha.
Es un efecto de lo que les pasa ante las frustraciones, obstáculos y sanciones que reciben una y otra vez de parte de aquellas personas en las que confiaron, de las que esperaron una respuesta. Sobre este punto, un estudio realizado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el marco del Programa Mujer, Salud y Desarrollo ofrece una descripción precisa. Es un estudio de casos en diez países que llama La Ruta Crítica de las Mujeres Afectadas por la Violencia Intrafamiliar en América Latina del año 2000. El informe da cuenta de cuándo, cómo y qué respuestas reciben las mujeres que deciden buscar ayuda cuando son víctimas de la violencia. Hay casos de Perú, Guatemala, Costa Rica y Bolivia y el informe concluye que 'en casi todos los países hay al menos una mujer que relata que después de hablar de la agresión con familiares o en la terapia de pareja, de acudir a la policía para pedir protección o de denunciar al agresor en los tribunales, sufrió mayores maltratos'.
El relevamiento señala además que 'este resultado es más frecuente cuando las mujeres no encontraron respuestas positivas de aquellos a quienes acudier |