Aborto
Facebook Twitter
   Violencia  | Prostitución


Carmen Ifrán, en su casa y tras 14 meses de presa

Día de la Explotación Sexual: ''La primera vez caes por la más grande de las inocencias''
Por Sonia Santoro | 27.9.2006

Carmen Ifrán fue una de las detenidas por las jornadas de protesta ante la Legislatura porteña del 16 de julio de 2004. Pasó catorce meses en prisión, quedó libre y ahora aguarda el comienzo del juicio oral del próximo 3 de octubre. En el marco del Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, ella cuenta su historia, sus comienzos de empleada en casa de una familia judía y su relación con un caballero muy apuesto que la enamoró para prostituirla. La fuga, la lógica del sexo como trabajo y una pregunta latente: ¿es posible pensar el fin de la protitución?

“Abrí la puerta de mi casa y habían vendido todo, desde mi ropa hasta el ultimo plato y cubierto. Con qué iban a vivir un año y dos meses”. Ese fue el tiempo en que Carmen Ifrán estuvo presa y en el que su hijo, su nuera y su nieto –todos menores de edad-, tuvieron que sobrevivir a fuerza de comerse, literalmente, su propia casa. Ifrán tiene 57 años y una vida plagada de experiencias de prostitución. Hizo la calle y vivió en las comisarías, como era costumbre cuando los edictos policiales estaban vigentes. El 16 de julio de 2004 fue a protestar a la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires en contra de la aprobación de un Código Contravencional represivo para la prostitución, entre otros temas. Fue detenida, junto a otras 14 personas, por privación ilegitima de la libertad agravada, daños agravados y coacción agravada. El 3 de octubre comienza el juicio oral, en el que se determinará el destino de esta mujer que se considera rehén y víctima del Estado: “primero por no poder elegir, y segundo por no resignarme a querer salir de la calle y tener un futuro distinto”.

Su procesamiento –como el de los demás- había sido dictado por la jueza Silvia Ramond, del Juzgado de Instrucción 37. El fallo de la Sala V de la Cámara del Crimen porteña, presidida por los jueces Guillermo Navarro, Mario Filosof y Rodolfo Pociello Argerich, confirmó lo actuado por Ramond y estableció que más allá de avalar “el derecho de expresión y de peticionar ante las autoridades”, la Constitución Nacional no ampara “la intimidación, las lesiones, la quema de edificios públicos, los daños y, claro está, no protege los hechos de violencia”. En septiembre del año pasado, el Tribunal Oral 17 los liberó. El delito más grave que se les imputó es el de coacción agravada, que contempla de 5 a 10 años de prisión.

Ifrán relató su 16 de julio varias veces. Salió de Flores junto a la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR-Capital) y cuando llegó a la Legislatura los incidentes más grandes habían terminado. Cuando se iba, la policía la detuvo junto a Marcela Sanagua, otra compañera. Estuvieron cuatro días en la cárcel de Madariaga en Lugano, sin comer, bañarse ni comunicarse con nadie. Al cuarto día las llevaron a Ezeiza.

Ifran estuvo detenida en un pabellón al que llaman “cachivache” porque es una zona de peleas frecuentes entre las veintisiete mujeres detenidas.

-¿Cómo fue llegar a la cárcel?

- Cuando llegamos al penal, tenía mucho miedo. Esa no era la calle. Nunca estuve en una cárcel.

-Pero enseguida te hiciste un lugar, estabas en el pabellón más bravo…

-Sí. Pero son denominaciones que se dan. No es tan así. Cuando llegamos al penal, Marcela (Sanagua) estaba más nerviosa y yo estaba muy intranquila porque vos afuera escuchás que llegás al penal y te violan, te golpean… Después de pasar las rejas y las revisaciones -hasta ahora estoy incómoda con eso, tantas vigilantes tuvieron mi vagina en su cara-, nos paramos en el pabellón, todas camas cuchetas, todas se asomaban y nos miraban… Yo dije: “Acá a mí nadie me iba a violar pero a Marcela…”.

-…Que es joven y linda

-Hermosa. Ella me agarraba de la mano y me decía: “Mami no me sueltes”. En ese momento, se paró una piba alta y nos dice: “¿De dónde vienen?” Le digo: “Venimos de los piquetes, somos las de la Legislatura”. “Ah, pero ustedes son las piqueteras”, me dijo y se levantó enseguida. Fuimos bien recibidas. Yo lo único que quería era bañarme, imaginate después de 4 días no me soportaba el olor. Enseguida llovieron jabones, toallas, mates… Salimos de bañarnos, charlamos y les explicamos y era obvio que habíamos caído por estar peleando contra la Policía Federal, así que no caímos mal; vos caés mal cuando son infanticida, buchona (que a alguna de las de adentro la hayas mandado presa). Por explotación de menores, las demás son todas delincuentes. Si hay peleas dentro del penal se originan a

Artemisa Noticias
 

 


Día de la Explotación Sexual: Cafishios a otro lado, | 25-9-2006
 

 

Artemisa Comunicación se sostiene gracias al apoyo recibido por los siguientes organismos e instituciones:
Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Organización Internacional de Migraciones (OIM),
Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), British Council,
Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IDDH), Ifsa-Butler.
Diseño y Desarrollo: Mariel Burstein