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Carta Abierta
Organizaciones LGBT del Cono Sur | 6.10.2005
Los grupos y personas reunidas en San Leopoldo, los días 16, 17 y 18 de Setiembre de 2005, con motivo del 1er Seminario de Liderazgo de Grupos LGBT Cristianos del Cono Sur, comparten con la comunidad de fe interreligiosa, la comunidad LGBT y con la sociedad civil toda la Carta Abierta surgida en este 1er Seminario.
"Que Dios está vivo, presente y liberando por medio de su Espíritu a las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgéneros y a todas sus familias. Somos testigos de ello a través de los ministerios inclusivos de la diversidad sexual, que se desarrollan en nuestros países, y en las diferentes tradiciones cristianas de las que participamos. Esta es la experiencia compartida por los y las diferentes líderes que trabajan a favor de la reconciliación entre la experiencia de fe y la plenitud de la sexualidad, dando alivio espiritual, esperanza, consuelo a todas las personas que sufren la exclusión y el prejuicio homofóbico. Que nos identificamos con el mensaje inclusivo y amoroso de la Biblia para todas las personas sin distinción. Esta certeza es fruto de las investigaciones exegéticas y hermenéuticas del movimiento teológico de investigación histórico crítica. Esta es nuestra buena noticia: "Dios creó la diversidad y vio que era buena." Por tanto todas las personas tienen derecho a vivir y celebrar su fe comunitariamente, dentro de sus iglesias de tradición.
Hacemos un llamado a la reflexión comunitaria y teológica para librarnos del gran mal que nos presiona: la enfermedad social de la homofobia. Este clamor lo hacemos desde la conciencia y el compromiso con la justicia y la promoción de la dignidad humana.
Hacemos un llamado profético a todos los grupos e instituciones que han hecho del discurso homofóbico un instrumento para excluir a nuestros/as hermanos y hermanas del proyecto de Dios, a buscar en los textos de los cuatro evangelios una sola palabra de Jesucristo condenando a las personas por su diversidad sexual.
En tiempos de Jesús "la homosexualidad" estaba presente en la cultura greco romana. Jesús debió saber de ella, debió tomar contacto como lo hizo con tantos excluidos, "sus pequeños/as", pero los autores sagrados (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) en ninguno de sus textos ponen palabras homofóbicas, o de rechazo, o de condenación para esas personas. Jesús no los/as condenó!. Su mensaje ha sido: ama a Dios sobre todas las cosas y a tu hermana/o como a ti mismo; no lo juzgues. ¿Con qué autoridad puede alguien juzgar a otro/a por su diversidad sexual?
Rechazamos categóricamente toda pretensión, provenga de donde provenga, de transformar la orientación y/o la identidad sexual de las personas. Además de ineficaz, esta práctica es auténticamente negadora del plan liberador de Dios para el ser humano y una flagrante violación a los Derechos Humanos.
Alentamos, promovemos, acompañamos el esfuerzo, el compromiso, las iniciativas de todas aquellas personas, grupos, instituciones que, desde el anonimato o la visibilidad, ayudan a las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y sus familias a asumir su vida desde la dignidad que Dios les ha dado, por el simple hecho de ser personas, sus criaturas, sus hijas e hijos tan amadas y amados como las personas heterosexuales.
Celebramos los muchos logros y avances que tanto en la sociedad civil como en las iglesias se están dando: la elección del Arzobispo de Canterbury (Comunión Anglicana); la elección de la Rev. Obispa Nancy Wilson como Moderadora de la Fraternidad Universal de Iglesias de la Comunidad Metropolitana (FUICM); la elección del Obispo Episcopal Rev. Gene Robinson; la ampliación del Matrimonio Civil, con todos sus derechos, para las parejas del mismo sexo en España, Canadá, Holanda, Suiza, Noruega, Suecia, Dinamarca y todos los países que avanzan positivamente en sus legislaturas; la creación del espacio público que honra la memoria del genocidio nazi contra los homosexuales en la "Plaza de la Diversidad Sexual" de la ciudad de Montevideo; el crecimiento de la visibilidad LGBT en nuestros países; el creciente diál |