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Partido en el club Gaynor

Detrás de la pelota
Por Sonia Santoro | 18.11.2005

Un programa de fútbol femenino para adolescentes es la excusa para prevenir situaciones de riesgo, desde ser víctimas de violencia hasta quedar embarazadas sin quererlo. Las chicas, agradecidas.

  "Porque me hace correr", "me gusta", "es divertido", "por la pelota", "porque hay que coordinar el cuerpo con los pies y la cabeza", "te despabilás", "te saca los nervios", "para ganar torneos y para el futuro". Estas son sólo algunas de las razones que tienen un grupo de chicas de entre 11 y 16 años de Villa Martelli para juntarse a jugar al fútbol dos veces por semana. Forman parte del Programa Fútbol Femenino para adolescentes del Centro Municipal de la Mujer de Vicente López, que plantea al fútbol como excusa para hacer prevención en temas que las incumben: violencia, sexualidad, salud.

  La cita es los martes y jueves por la tarde en la Sociedad de Fomento Gaynor, en Moldes al 4900, de Villa Martelli. Ellas no necesitan camisetas especiales. Llevan musculosas, remeras con un hombro al aire, jeans con pata de elefante, zapatos, zapatillas rotas, lo que venga, con tal de despuntar el vicio de la pelota. Se conocen del barrio y de la Escuela Nº20, desde donde cruzan esas dos tardes desde hace dos años.

  En realidad éste es sólo un grupo de los tantos que pasaron por el Programa creado en el año '94, cuando estudiantes de trabajo social vieron que no había ofertas para mujeres jóvenes o adultas que tuvieran que ver con lo deportivo o la recreación y encontraron que había muchas chicas que querían jugar al fútbol. "Al principio se llamaba Nosotras, mates y fútbol porque la idea era juntarse a jugar al fútbol y a conversar. No es esquemático, fútbol y grupo es algo que se da espontáneamente. Ahora tomamos coca cola", cuenta Mónica Santino, la DT del equipo desde hace dos años, ex jugadora de la selección nacional de fútbol femenino y periodista deportiva.

  - ¡Que Pigui ataje para nosotras! -grita el coro de chicas en la cancha cubierta del Gaynor.
  Pigui en realidad es Gina, una nena de 11 años, que llegó al grupo siguiendo a su hermana Carla de 15. Cuando no juega al fútbol, Gina ve tele, novelas o dibujitos. Pero le gusta la pelota, así que trata de no faltar a pesar de todo. La semana pasada se le quemó la casa, por ejemplo, donde vive con sus padres y sus 4 hermanos. Carla a su vez llegó al grupo por una amiga. Ya tenía un historial de partidos robados a los varones "en una calle" o "en una vereda" cuenta. Además del fútbol le gustan las charlas que se generan: "Hablamos de relaciones sexuales, cómo aprender a cuidarse, si tenés problemas te ayudan... no hablo en otro lado, en la escuela no me gusta hablar, me hacen muchas preguntas, la del gabinete, y eso no me gusta."

  Desde junio, la trabajadora social Cecilia Antolini acompaña a Santino. Intentan crear un marco de confianza para que las chicas puedan hablar de las cosas que les pasan. "Les cuesta hablar pero aparece mucho el tema de la sexualidad y de la violencia, el tema del abuso, de poder decir no. Qué pasa cuando vos no querés y el otro te obliga igual, te ata. En un trabajo hablaron de la violación, que algunas son obligadas, y de otras maneras de violencia: las palabras, las escupidas, 'sobre todo cuando es de alguien que te quiere y te dice drogadicta y vos nada que ver'", cuenta Antolini. En una especie de tercer tiempo, entre gaseosa y alguna galletita, "vamos hablando de cosas que las chicas tiran así como si nada, que 'me parece que estoy embarazada', que 'fui a bailar y me emborraché y no supe lo que hice'."

  Hace un mes se acercaron al centro de salud del barrio y les dieron dos charlas de salud sexual y reproductiva y una película. "Fuimos más que nada para que las chicas fueran al centro de salud porque ellas dicen que son unos ortibas. Son chicas que no tienen acceso a la salud fácilmente. Todavía eso no generó que pudieran usar el servicio", explica Antolini.

  Elizabeth, de 16 años, jamás había jugado al fútbol pero la tentó la propuesta porque "no solamente los varones pueden hacer deporte", dice. Hacer goles es lo que más le gusta, pe

Artemisa Noticias
 

 


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