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La Quintrala

El varón solidario
Por Santiago García | 7.8.2005

Aunque haya quedado estigmatizado por ponerle su voz a la marcha peronista, Hugo del Carril fue más que cantante de tangos y actor. En la primera retrospectiva que se dedica a su obra, a partir del 11 de agosto, en el Malba, se puede observar su sensibilidad hacia los temas sociales y su mirada sobre el complejo mundo de las emociones femeninas y masculinas.

  Hugo Del Carril debutó en cine a los 25 años en 1937 en la película Los muchachos de antes no usaban gomina, dirigida por Manuel Romero, sin duda uno de los directores más influyentes en su carrera. Allí hacía un pequeño papel como cantante de tangos e interpretaba el tema principal del film: Tiempos viejos, legendario tango cuya autoría le corresponde al propio Manuel Romero.

  En esa segunda mitad de la década del treinta, Del Carril le daría forma a una carrera que  lo convirtió en el intérprete tanguero más trascendente después de Carlos Gardel. Para corroborar esta importancia protagonizó en 1939 La vida de Carlos Gardel, de Alberto De Zavalía, otros de los puntos claves de su extensa carrera como actor. Cuando en 1945 trabajó en La cabalgata del circo bajo las órdenes de Mario Soffici (otro director determinante para él) compartió elenco con Libertad Lamarque y Eva Duarte.

  Su amistad con Evita lo puso en contacto con  Juan Domingo Perón, y de esa amistad, más sus convicciones políticas, surgió la posibilidad de que el cantante grabara La marcha peronista, en una versión que perdura hasta la actualidad y que sin duda marcó el destino de su carrera artística.

  Pero lo que hoy ha sido de alguna manera olvidado en comparación con su carrera de cantante y actor es su importante trayectoria como realizador.

  Debutó tras las cámaras en el film Historia del 900 (1949) y su carrera se extendió hasta 1974 cuando filmó Yo maté a Facundo.

  Su cine está fuertemente vinculado al tema social. A partir de su film más conocido, Las aguas bajan turbias (1952), y de otras obras en esa misma línea, Del Carril quedó durante mucho tiempo asociado a ese tipo de películas. Pero tanto en ellas, como en las otras que filmó, lo que más interesa de este sólido realizador es el punto de vista que tiene sobre cualquier tema que trate, hecho que tiende a darle coherencia y fuerza a su filmografía.

  Hoy, de hecho, su film más prestigioso entre los críticos no es uno social sino un melodrama romántico de aires góticos y pasiones extremas. Más allá del olvido (1956) es ese film que todos consideran hoy su obra maestra. Ha sido comparado mucho con Vértigo (1958), de Alfred Hitchcock, porque en ambos títulos el protagonista pierde a su ser amado e intenta recuperarlo a través de convertir a otra persona en la que ha muerto. En el caso de Más allá del olvido esto ocurre con una persona distinta, lo que cambia por supuesto mucho el significado del film, aunque mantiene la idea de la necrofilia y la fetichización de la mujer amada. El romanticismo del film no está dado sólo por la figura masculina que desea lo imposible sino también por el personaje femenino que se entrega al desastre al compartir las obsesiones de su pareja, aunque la motivación final sea el amor.

  La negación de la realidad circundante es importante en muchos títulos y puede ser tanto la mujer como el hombre –o ambos- quienes intenten crear a su alrededor un universo que no es real y forzarlo hasta el límite. Esto no sólo se observa en Más allá del olvido, sino también en Amorina (1961) o La sentencia (1964), por citar dos films bien distintos. 

  Mientras que él suele asignarse un rol de hombre recio y honesto (con algunas excepciones), que representa ese romanticismo galante pero ambiguo mencionado, los personajes femeninos son un tema recurrente e importante en su filmografía. En varios de sus títulos las mujeres son víctimas de la manipulación de los hombres o de un contexto en el que su libertad se encuentra truncada por una sociedad patriarcal que ve con malos ojos las actitudes independientes de una mujer.

  Hugo Del Carril es un director interesado en transmitir sensaciones físicas en la pantalla. Por es

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