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Para ver y escuchar
Por Suyay Benedetti | 24.7.2007
Patricia Suarez es rosarina, dramaturga y narradora. Tiene una vasta y prolífica trayectoria en la que publicó novelas y libros de teatro, y en la que cosechó varios premios nacionales. Actualmente, la cartelera porteña exhibe cuatro de sus obras: “Edgardo practica, cósima hace magia” y “Herr Klement”, comedias que forman parte de la Trilogía del Nazismo; “El fruto” y “Desván”. Un recorrido vertiginoso por su vida y su obra.
Patricia Suárez nació el 13 de marzo de 1969, esta rosarina escritora y dramaturga que ahora vive en Buenos Aires, ha recorrido con sus palabras los lugares más recónditos del mapa y los géneros más diversos. “Lo que escribo siempre tiene que ver con viajar. En el movimiento está la gracia. Hay algo que podes encontrar al moverte que si te quedas encerrado en un mundo pequeño no aparece. Y no tiene porque ser un viaje geográfico.” Una crisis vocacional desencadenó el abandono de la carrera universitaria que cursaba, psicología, y la llegada a la escritura alrededor de los veinte años. En ese momento el anhelo era “escribir buenos cuentos”. Casi dos décadas después su trabajo como narradora es numeroso y sus premios y obras teatrales en escena son el reflejo de una fructuosa carrera. En el año 1995 comenzó a participar en revistas literarias y periódicos - tanto de Rosario como de Buenos Aires- , al año siguiente ya estaba ganando certámenes en todo el país con su narrativa, como el primer premio en el Concurso de Cuentos para Jóvenes Haroldo Conti y el Premio Monte Ávila en el Concurso de Cuentos Juan Rulfo – Radio Francia Internacional. El salto a los grandes titulares se dio en el 2003 cuando, con su novela Perdida en el momento, se hizo acreedora del Premio Clarín de Novela.
El premio funcionó para la” Patricia de Buenos Aires” como una estrategia de publicación, una puerta que se abría. Su novela fue elegida entre más de quinientas obras presentadas por escritores de Latinoamérica, España y Estados Unidos. Consultada acerca de los procesos de elección que conllevan estos certámenes Suarez aclara que para ella eso es tan “arbitrario” como el arte mismo. “La historia de la novela la empecé a escribir como un cuento de cinco carillas, que luego pasó a tener quince y un poco después cincuenta. Entonces me agarró un ataque de pánico, pero antes de tirar todo se lo mandé a Elvio Gandolfo. A vuelta de correo había un mensaje amenazante: 'Esto no es cuento, es una novela. Terminala o voy y te mato'. Las críticas de sus obras no dejan de resaltar el carácter femenino de su prosa, con un discurso inocente, coloreado por un malicioso ingenio infantil. Consultada por esta forma de escribir Patricia Suárez responde: “Creo que hombres y mujeres escribimos diferente, porque nuestra subjetividad es diferente. Percibimos distinto las cosas, tenemos aprendizajes culturales distintos... Yo escribo como mujer. ¡No conozco otra manera!”
- ¿Cómo es el proceso de escritura? ¿Tienes un método fijo o depende de la situación?
- En general, tengo una imagen. Y trabajo sobre eso. Es una cajita de Pandora al revés. Una vez que la abrís se empieza a llenar: de imágenes, recuerdos, frases, lecturas... Así nace un cuento o una obra. Busco y pienso mucho durante quince días o hasta dos meses. Soy mucho de estar con la cabeza en las nubes, imaginando, tomando apuntecitos... y un día, me siento y escribo de un tirón. - ¿Escribís diferente a los personajes mujeres y hombres, o simplemente plasmas en los textos las diferencias de personalidad que puede haber entre individuos?
- Me cuesta mucho escribir personajes hombres. Es un desafío. No sé bien qué tienen ellos en la cabeza y no quiero prejuzgar. Hay que ponerse en el lugar del otro, pero eso exige sabiduría y paciencia. Y a veces no se logra. Recién este último año empecé a escribir desde los varones.
_ ¿Qué diferencias hay, si es que las haces, cuando escribís para adultos y cuando es para chicos? ¿Crees que cambian las temáticas y el léxico depende a que publico vaya dirigido el texto?
- Creo que son escrituras diferentes, porque la literatura infantil es, de alguna manera, un género. Aquí puede suceder lo fantástico y lo disparatado con mucho menos resquemor que en la lit |