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Niñ@s en competición: 3 de cada 10 sufre graves riesgos
| 29.8.2008
El 70 por ciento de jóvenes deportistas resulta en gran parte beneficiado por el deporte de competición, pero el 20 por ciento vive situaciones de riesgo y el 10 por ciento vería algunos de sus derechos violados. Así lo señala Save the Children en el reciente informe ''Niñ@s en Competición'', en el que pretende llamar la atención sobre la necesidad de que los derechos de la infancia prevalezcan a cualquier tipo de competición.
En la mayoría de los casos el deporte supone una experiencia sumamente beneficiosa para los niños y niñas que lo practican. Sin embargo, lograr que sea positiva depende fundamentalmente de las circunstancias en las que se produzca esa práctica y, en ocasiones, el esfuerzo físico y psíquico que requiere puede llegar a suponer una violación de los derechos de los niños/as.
''El entrenamiento intensivo en deportes de competición es cada vez más frecuente entre los niños y niñas, emprendiéndose con mayor intensidad a edades más tempranas'', señaló Pilar Goya de Save the Children en la presentación del informe. ''Aunque algunos deportes presentan más riesgos que otros y la edad mínima depende del deporte practicado, los médicos llaman la atención sobre el hecho de que un entrenamiento intensivo, combinado con una alimentación inadecuada, pueden causar retrasos importantes en el crecimiento a una edad temprana.
Jóvenes gimnastas
Hay deportes que requieren una especial atención y la gimnasia es uno de ellos, por el esfuerzo físico y mental que exige, por ello es necesario que el entrenamiento regular se realice bajo supervisión médica. Si esta supervisión no se produce de la forma adecuada nos podemos encontrar con problemas como:
- Lesiones. La gimnasia rítmica cuenta con una de las tasas más altas de lesiones dentro del grupo de los deportes femeninos. En Reino Unido, 2.600 gimnastas menores de 16 años acuden cada año al hospital con lesiones provocadas por la gimnasia como rotura de huesos, torceduras, esguinces, dislocaciones, etc.
- Trastornos alimentarios. Según algunos estudios un 15 por ciento de las gimnastas corren el riesgo de padecerlos y se han producido casos extremos como el de la gimnasta Christy Henrich, fallecida a los 22 años como consecuencia de la anorexia. A veces estos trastornos se dan para tratar de evadir el proceso natural de convertirse en adultos y mantener una figura aniñada y delgada. Por otro lado el sistema de puntuación hace que se valore más la dificultad, lo que favorece a los cuerpos más pequeños (son conocidos los casos de gimnastas rumanas que falsificaron su edad, aumentándola, para poder participar en el Mundial de Partís y en los Juegos Olímpicos de Barcelona).
- Otros trastornos que pueden sufrir son: disfunción menstrual o osteopenia prematura.
Tráfico de niños futbolistas
Otra cuestión preocupante es el ''mercado ilegal'' de jóvenes promesas del fútbol, muchos de ellos menores de edad. El elemento clave en el ''mercado'' ilegal de jugadores es la proliferación de academias de fútbol y agentes ilegales que han generado una nueva forma de explotación primero en Sudamérica y, más recientemente, en África, donde sólo en Ghana existen más de 500 centros ilegales.
Save the Children ha realizado un estudio de campo en Costa de Marfil, centro del mercado del fútbol entre África y Europa. Lo primero que ha comprobado son las condiciones tan duras que muchas de estas academias ofrecen a los niños que muchas veces, como internos, se forman en ellas: hacinamiento, personal insuficiente, escasa o nula formación más allá de los entrenamientos, vulnerabilidad a abusos y engaños.
Cada vez son más las familias que se endeudan para mandar a sus hijos a Europa con la esperanza de puedan jugar en las grandes ligas que mueven tanto miles de millones (''Eso salvaría a toda la familia. Estamos dispuestos a correr muchos riesgos si se pueden conseguir esos resultados'', comentaba al personal de Save the Children el padre de un joven que estaba a punto de partir hacia Lille (Francia) bajo una adopción ilegal).
A veces estos jóvenes han llegado a las costas europeas, con la promesa de que entrarían en un club (el 90 por ciento de los jugadores de África Occidental que abandona la región lo hace de forma ilegal, por mediación de agentes).
El problema es que la mayoría de ellos acaban en las calles de las grandes ciudades sin visado y sin posibilidad de regresar a sus países. Sólo en las calles de París se han contabilizado a 600 de estos jóvenes, el 98 por ciento se encuentra de forma ilegal en Francia y el 70 por ciento son menores de edad.
Este tráfico no sólo influye de forma decisiva y dramática en la vida de miles de niños sino también crea una situación de desigualdad en el deporte africano, que se queda sin estrellas (210 de los 368 jugadores de la Copa África perteneces a clubes de 22 países europeos).
China en el punto de mira
China comenzó a competir en los Juegos Olímpicos en 1984 y tenían que pasar 20 años para que lograse, en los Juegos de Atenas de 2004, el segundo puesto en número de medallas de oro alcanzadas.
Este vertiginoso éxito en el deporte chino corre en paralelo al riguroso programa de entrenamiento establecido sobre toda una red de más de 11.600 escuelas deportivas alrededor del país que hoy entrenan a más de 6 millones de jóvenes atletas y que no ha estado exenta de críticas. En 2005, tras una visita a las escuelas de deporte en China, el campeón olímpico británico, Matthew Pinsent, quedaba consternado al comprobar los durísimos métodos de entrenamiento y cómo, incluso, algunos atletas eran pegados por sus preparadores.
Pero además de los duros entrenamientos a los que son sometidos los niños y niñas en China, las críticas se enfocan en la desatención que sufre su educación. Esto provoca que, en muchos casos, cuando estos jóvenes dejan se ser ''potenciales'' estrellas, se encuentre sin ninguna oportunidad de encontrar trabajo y sin medios para poder estudiar.
Niños boxeadores
Pero existen deportes en los que la puesta en peligro de la integridad del niño, representa prácticamente su razón de ser. Es el caso, por ejemplo, de los niños que participan en el Muay Thai o boxeo infantil tailandés, un deporte que mueve enormes cantidades de dinero y que somete a los niños a unas condiciones terribles. Niños de tan sólo entre 5 y 9 años pasan a formar parte de este deporte para iniciarse en los combates oficiales entre los 12 y 14 años o de los niños jinetes en las carreras de camellos de los Emiratos Arabes. Aunque desde 2005 es una práctica prohibida para los menores de 18 años, miles de niños de Pakistán, Bangladesh o Sudán fueron secuestrados para enfrentarse a una vida de abuso e incluso a la muerte.
Recomendaciones
Save the Children considera que se debería acabar con la idea de que los niños deben sufrir para convertirse en campeones. Por ello, entre las recomendaciones incluidas en el informe están:
- Ningún niño menor de siete años debería practicar un deporte de forma competitiva y hasta los 13 no se debería realizar una práctica especializada del deporte.
- Los entrenamientos no deberían exceder las 3 horas al día.
- Se debe garantizar la no separación total de la familia, sobre todo en las escuelas de alto rendimiento, donde además se añade la imposibilidad de elegir sus amigos y toda su red social está limitada al mundo del deporte.
- Se debe garantizar la continuidad en el ciclo educativo, no sólo durante la infancia sino promover la formación profesional que posibilite salidas profesionales para los deportistas de élite dentro o fuera del deporte.
- Poner límites al tipo de ejercicios, de forma que no incluya en los programas de entrenamiento ninguno que pueda dañar la integridad física del niño por muy espectacular que resulte.
- Trabajar con las comunidades de los países en desarrollo sobre los riesgos y las consecuencias del fenómeno de trata vinculado al deporte. |