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Parir sin dolor
Por Silvia Marchant | 13.3.2007

¿Cómo hacer para no sentir dolor en el momento de parir?. Para inhibir el sufrimiento, la ciencia propone la aplicación de peridural, una anestesia que muchas mujeres solicitan porque temen que el nacimiento de un hijo se convierta en un verdadero tormento. Sin embargo, cada vez más mujeres buscan deconstruir la concepción del padecimiento y atravesar el parto en forma natural, sin medicamentos de por medio, para recuperar la sensación de disfrute de ese instante único. Estas dos miradas también se reproducen en el ámbito de la medicina.

Usar o no peridural determina dos maneras de vincularse con el sufrimiento que provoca el nacimiento de un hijo. Un debate que abarca esas dos posturas se produjo en la red virtual RIMA-Red Informativa de Mujeres de Argentina, y que Artemisa Noticias reproduce en este artículo. Todo surgió a raíz de un correo electrónico escrito por una joven y que disparó una lluvia de contestaciones.

El debate

Angelina contó que una de sus amigas tenía “previsto dar a luz en el hospital Piñeiro” donde le informaron que “ni sueñe” con la aplicación de peridural “porque no tiene obra social”. La joven pregunta si es normal que en el hospital público se deje sufrir a las mujeres “sólo porque no tienen obra social”. En el establecimiento, finalmente, asistieron a su amiga sin peridural, le ataron las piernas para que no patee ante el dolor y le prohibieron que el marido estuviera presente “porque había otra mujer pariendo en la sala de partos y no fueron capaces de instalar cortinas o biombos entre las camillas”.

¿Por qué minimizamos siempre el dolor de las mujeres, si existen anestesias para evitar sufrir? ¿Porque la biblia dice que tenemos que parir con dolor?, pregunta Angelina y sostiene que “lo que nos puede dar el feminismo, no es ni parto natural, ni parto medicalizado, sino el poder de elegir.” Una de las contestaciones que recibió fue la de Yuderkys, quien sostuvo que “el feminismo nos da mucho más que eso. Nos coloca en ese lugar justo de cuestionarlo todo. Ciertamente tu amiga debe tener derecho al igual que cualquiera de nosotras a elegir por sí misma, la cuestión es que en tu discurso aparecía como cuestión acabada la necesidad de la epidural. Señalar esto hace evidente que este deseo o esta necesidad también es una construcción patriarcal, una mirada de la medicina y la ciencia moderna sobre el cuerpo de las mujeres, no es culpabilizar a nadie. Es simplemente generar el debate de ideas que nos hace consciente de las trampas de la liberación femenina”.

La apreciación de Yuderkis continuó al asegurar que “si culturalmente hemos aprendido a sufrir el parto (aquellas que lo deciden) deberíamos poder aprender a deconstruir este sufrimiento. Lo que no creo es que la ciencia tenga la respuesta. Sospecho de su bondad una vez que sé que gracias a ella los cuerpos de las mujeres quedaron expropiados y medicalizados. ¿Cómo sería acercarnos a otra idea de nuestros cuerpos, a otra idea de salud y bienestar? Tu amiga tiene derecho a no sufrir en el parto, no creo que nadie lo niegue. Pero cómo sería que ella ejerza ese derecho sin perder el derecho a su integridad, sin que quede a merced de una medicina que la vuelva objeto y no sujeto?”

Por su parte, Diana Coblier opinó que “la sentencia bíblica patriarcal ‘parirás con dolor’ fue reemplazada por la ciencia también patriarcal que abordó la tarea de medicalizar a la mujer, logrando constituir los diferentes momentos de su vida en hechos que deben ser asesorados, asistidos e intervenidos por el poder médico, adueñado de nuestros cuerpos. Las biografías femeninas dejaron de ser propias para someterse al control y la supervisión de la medicalización”.

En tanto, María Paula, una psicóloga especializada en puerperio y en crianza sumó más preguntas al debate: ¿Por qué no pensar el parto como gozoso? ¿Por qué sucumbir ante el poder médico masculino que nos acuesta, nos rasura, nos mete dentro de un sistema con las piernas atadas y nos baja línea retándonos como nenas? ¿Por qué no recuperar el poder femenino de dar a luz a nuestros hijos con dolor pero sin sufrimiento, que no tiene nada que ver?

Otras mujeres ejemplificaron su postura tras contar sus experiencias a través de la aplicación de peridural al momento de parir. Gabriela dijo que “lo único que lograron fue que no tuviera casi registro desde la cintura para abajo y por lo tanto no pudiera pujar como corresponde: en lugar de las contracciones, sentía unas tenazas q

Artemisa Noticias
 

 


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