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| Caricatura: Ana von Rebeur |
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Cómo ser padre hoy (y disfrutarlo)
| 13.6.2007
Los padres de hoy no son los hombres severos que llegan a la noche para retar a sus hijos ni los borrados a los que los chicos sólo conocen por fotos. Todo el mundo sabe que el rol del padre está cambiando pero pocos saben bien cómo ejercerlo. En ¡Viva papá! Cómo ser padre hoy (y disfrutarlo), la autora Ana von Rebeur incluye consejos prácticos para aprender a ser padres y divertirse. Con motivo de celebrarse el próximo domingo el Día del Padre te brindamos un adelanto del libro.
Capítulo 9 “Clases de padres”
Uno de los efectos más visibles de la presencia de un niño en un hogar es convertir a personas valiosas en perfectos idiotas. GEORGES COURTELLINE
La paternidad te agranda La paternidad es una enorme lupa que potencia los aspectos positivos y negativos. Así, el hombre que de soltero invitaba a salir a su novia a las once de la noche calculando que a esa hora ella ya habría comido y que él podría quedar bien invitándola sólo con un café, cuando tiene hijos los manda a dormir a las siete de la tarde para evitar darles de comer. El que de soltero sentía que las minas lo perseguían, cuando es padre siente que unos enanos lo persiguen por todas partes: sus hijos. El generoso se vuelve más generoso, el amarrete se vuelve más amarrete y el paranoico, más paranoico.
Todo se magnifica con la paternidad, y es por esto que dicen que los niños nacen con un pan debajo del brazo. El hombre que acaba de ser padre siente que debe rendir el doble que antes, o hacer todo lo que hizo siempre, pero en mayor cantidad.
Algunos, como el actor Carlos Calvo, se conforman con vivir más tiempo: “Cuando tuve a mi primer hijo, pensé que tenía que vivir hasta los sesenta. Ahora que tengo a la nena, me doy cuenta de que tengo que vivir hasta los ochenta”. No es mala idea: si tiene un par de hijos más llegará a los ciento veinte. Otros, en cambio, se ponen a producir a lo loco. James Joyce escribió su Ulises encerrado en un departamentito donde convivía con sus cinco hijos.
Los padres intelectuales son capaces de leerles Dostoievski en voz alta a sus hijos; los padres científicos les enseñan los nombres de las constelaciones mirando el cielo; los padres deportistas lanzan a sus hijos río abajo haciendo rafting en una balsa que se estrella contra las rocas, con tal entusiasmo que si lo viera la madre le pediría el divorcio y la tenencia de las criaturas.
¿Qué clase de padre sos?
No se puede categorizar a los padres de acuerdo con su signo del Zodíaco, porque perderían imagen: los de Capricornio son obsesivos; los de Escorpio, veleidosos; los de Aries, testarudos; los de Leo son ególatras y... no quiero seguir para no deprimir al resto de los padres de otros signos.
Tampoco es posible catalogarlos de acuerdo con el horóscopo chino, donde aparecen padres espantosos como Perros de Madera o Chanchos de Tierra.
Vamos en cambio a categorizarlos de acuerdo con cómo actúan una vez que son padres. Fijate en qué categoría entrás y cómo se cura tu estilo paterno:
1. Padre posesivo Es el que cree que sus hijos siempre son bebés incapaces de manejarse solos. Le regala un celular al hijo para controlar dónde está y lo pasa a buscar a la salida de la universidad. Cuando el hijo le dice: “Pa, dejame, que puedo solo”, el padre le dice: “Vos sí, pero yo no”. Cómo curarlo: regalarle un perro.
2. Padre amigote No quiere que le digan “papá”, sino “Quique”, porque el término “papá” lo hace sentir viejo. Busca la admiración de los amigos de su hijo, sin medir que convirtiéndose en un amigo más, su hijo se queda sin padre. Cómo curarlo: decirle que va a ser abuelo.
3. Padre autoritario Poco afectuoso y comunicativo, sólo quiere que le teman. Averigua qué quiere cada uno de sus hijos, para hacer lo contrario. Lo que logra es que todo el mundo haga lo que se le dé la gana, pero sin que se entere papá. Cómo curarlo: contarle que desde hace diez años los chicos se escapan por la ventana cuando él no los deja salir.
4. Padre Peter Pan Se la pasa comprándose juguetes como esquíes, camionetas, motos, kayaks, filmadoras. A sus hijos los usa para jugar al fútbol, y después los echa. No soporta llevarlos al médico ni puede retarlos. Quiere que la esposa lo atienda sólo a él. Cómo curarlo: decirle que, si no atiende a su hijo, se va a la cama |